
Józef Wittlin: LA SAL DE LA TIERRA (Edita Minúscula, 2021)
"Y si todo era una mentira? ¿Y si el gendarme lo había engañado? ¿Qué clase de poder sobre un hombre vivo podía tener un papelito sin vida? ¿Por qué la gente era tan estúpida y se creía lo que decían los papeles? Pero, de repente, descubrió horrorizado que el billete de tren tambíen era solo un papel y, a pesar de ello, se pagaba con dinero. Y el dinero también era papel, sobre todo el de más valor: diez o veinte coronas, y ¡pobre del que lo perdiera! Él mismo tenía que echar el bofe día tras día para recibir a primeros de cada mes diez coronas de papel y cinco de plata. ¡Un invento del diablo! Romper la citación era inútil. A lo sumo conseguiría engañarse a sí mismo, pero no engañaría al diablo. Hasta entonces Piotr creía que el hombre solo está preso cuando alguien vivo más fuerte que él le sujeta las manos, lo agarra por el cuello y lo tumba en el suelo. Pero ¿un papel? Aquel día descubrió que existen fuerzas invisibles capaces de atar a un hombre de pies y manos y privarlo de libertad. Residen en algun lugar lejano, pero lo saben todo de nosotros y lo deciden todo, incluso nuestra muerte. La mente y la voluntad humana ya no contaban para nada, porque en aquellas diminutas letras negras sin vida acababan unos hilos invisibles que, como los cables del telégrafo, venían desde Viena, desde el mismísimo emperador".














