
25/07/2025
Ian Goldin: BREVE HISTORIA DE LAS MIGRACIONES (Antoni Bosch Editor, S.A.U., Barcelona 2025)
Como se pregunta el economista Lant Pritchett, «Si todo lo demás está globalizado, ¿por qué no el trabajo?». Vivimos en un mundo muy interconectado, pero la movilidad laboral sigue estando muy restringida.
Como hemos visto, la migración puede ser muy beneficiosa no solo para los propios migrantes, sino también para los países que los envían y los reciben. No se trata de enmascarar el terrible sufrimiento que constituye la experiencia de la migración, ni el dolor de la separación que experimentan los migrantes y sus comunidades. En lugar de limitar la migración, nuestra respuesta debería ser mejorar el bienestar de los migrantes y ofrecerles formas más seguras, predecibles y baratas de viajar al extranjero y regresar a casa. Crear un sistema más humano y abierto que aproveche los enormes beneficios del aumento de la migración, minimizando y mitigando sus coses, es un reto vital sin resolver.
Hace tiempo que debería haberse entablado un debate maduro y basado en datos sobre los pros y los contras de la migración. Debemos atender los temores reales de las personas y las comunidades sobre la migración, y nunca descartarlos de lleno. Los hechos son importantes, pero también lo son las percepciones, que rara vez cambian solo con hechos. Reflejan una profunda ansiedad cotidiana derivada del aumento de los costes y otras presiones. Muchos de estos problemas son el resultado de una inversión insuficiente en todos los ámbitos, desde la vivienda a los hospitales y desde las carreteras a los ferrocarriles; pero también se deben a la escasez de personal y a las restricciones para viajar. Probablemente, las actitudes hacia la migración cambiarían si la gente no se sintiera entre la espada y la pared o ignorada por las élites. La migración puede aportar algunas respuestas.
Como hemos visto, la migración puede ser muy beneficiosa no solo para los propios migrantes, sino también para los países que los envían y los reciben. No se trata de enmascarar el terrible sufrimiento que constituye la experiencia de la migración, ni el dolor de la separación que experimentan los migrantes y sus comunidades. En lugar de limitar la migración, nuestra respuesta debería ser mejorar el bienestar de los migrantes y ofrecerles formas más seguras, predecibles y baratas de viajar al extranjero y regresar a casa. Crear un sistema más humano y abierto que aproveche los enormes beneficios del aumento de la migración, minimizando y mitigando sus coses, es un reto vital sin resolver.
Hace tiempo que debería haberse entablado un debate maduro y basado en datos sobre los pros y los contras de la migración. Debemos atender los temores reales de las personas y las comunidades sobre la migración, y nunca descartarlos de lleno. Los hechos son importantes, pero también lo son las percepciones, que rara vez cambian solo con hechos. Reflejan una profunda ansiedad cotidiana derivada del aumento de los costes y otras presiones. Muchos de estos problemas son el resultado de una inversión insuficiente en todos los ámbitos, desde la vivienda a los hospitales y desde las carreteras a los ferrocarriles; pero también se deben a la escasez de personal y a las restricciones para viajar. Probablemente, las actitudes hacia la migración cambiarían si la gente no se sintiera entre la espada y la pared o ignorada por las élites. La migración puede aportar algunas respuestas.
















