"La razón no queda libre de toda sospecha. No sólo porque, como hemos visto, produzca las pesadillas y la locura, que surgen de sus sueños, no de su ausencia, sino porque la razón, por su propia naturaleza, es un instrumento que permite encontrar justificaciones a los actos más condenables. Nada puede excusar el asesinato, la violación y la tortura si se los juzga por sí mismos. Pero, gracias a la razón, podemos vincular estos crímenes a objetivos lejanos"