20/08/2025

Lee Miller en exposición en Barcelona y en el libro de su hijo, Antony Penrose

Lee Miller en exposición en Barcelona y en el libro de su hijo, Antony Penrose

En el mes de marzo de este año visité una exposición sobre la fotógrafa Lee Miller (1907-1977),en concreto la que le dedició la Galería Fotonostrum de Barcelona con el título "Lee Miller. Crónicas de Guerra". Lo que ví me animó a comprar allí mismo su biografía "Las vidas de Lee Miller", de Antony Penrose,  hijo de la fotografa, editado por Blume. 

La exposición mostraba la trayectoría de Lee Miller durante la Segunda Guerra Mundial, desde las fotografías de modelos para British Vogue, pasando por los efectos de los bombardeos nazis sobre Londres hasta las que tomó ya en el frente europeo y, finalmente, la captación en imagen de los horrores de los campos de concentración de Buchenwald y Dachau. Su biografía, escrita por Penrose, retrata por escrito toda su vida, en la que su período de gracia vital y profesional fue justamente el que mostró la exposición que visité en Barcelona en primavera. En un intento por comprender el contexto en el que se tomaron las fotografías y si estas afectaron a la fotografa es a lo que dedico esta entrada.

En las primeras páginas del libro leo y compruebo con las fotografías que se acompañan de Lee Miller como una niña nacida en un entorno no rico, pero sí con posibilidades, en cuya familia Lee podria desarrollarse libremente, más aún cuando su padre, por el que Lee siempre sentirá una gran devoción, era un hombre de costumbres liberales (durante la lectura del libro sorprende el hecho de que aquél tomase a su hija Lee hasta como mínimo su juventud como modelo desnuda para realizar sus sesiones fotografícas). Sin embargo, sorprendre en el libro como aún siendo niña, Lee Miller sufre una agresión sexual a cargo de un conocido de su entorno, que le ocasionó además contraer una enfermedad venérea así como la muerte de un amigo y un amante en sendos accidentes.

Tiendo a pensar que esas circunstancias debieron afectar seriamente el enfoque de la vida que tomó al llegar a su juventud, donde viajar (en el libro se expresa que para ella, "viajar era mucho más importante que llegar"),conocer mundo, entrar en contacto con las élites culturales o sociales del momento, en especial, con los artistas enmarcados en el surrealismo, de los que aprende en gran medida para su evolución como fotógrafa, pero que leyendo sus vivencias, no puedo dejar de pensar que en su afan por encontrar nuevos modelos para ver, sentir y experimentar la realidad, lo que en verdad resultaba era una huida de ellas, ya que en una época tan convulsa como la que vivían (años treinta del siglo pasado),no veo en dichos artistas, al menos los que rodean a Lee Miller, una implicación o toma de posición social y política con lo que está sucediendo.

En todo caso, toda esa vida que Lee Miller sigue, con viajes contínuos, con experiencias dispersas, en muchas ocasiones superficiales o incluso que yo veo como frívolas (sin que ello signifique que las viva  holgadamente, al contrario, en muchas ocasiones pasándolo mal),y sin anclajes fijos personales o territoriales, tal vez le servían para huir de si misma; de hecho, el biografo nos advierte sobre el carácter de Lee Miller, al decirnos que era una mujer desasosegada, hasta el punto de expresar que era mujer con una angustia vital ("la angustia de Lee estaba arraigada en su naturaleza, era parte de su esencia").

De hecho, el momento en que se encuentra con ella misma, en el que toda su angustia se centra en un objetivo, es el que va a acontecer con su trabajo en la Segunda Guerra Mundial. En Londrés empezará a captar imágenes de los destrozos de los bombardeos y de la reacción de la población a la que acompaña y con la que sufre. Sobre los londinenses, lo cual tal vez podria decirse de ella misma, dice que logran vencer al miedo cada noche e ir a trabajar cada mañana.

El talento de Lee Miller alcanza su cénit al ir al frente de guerra, lo cual ya resultaba complicada siendo mujer.


Lee Miller, con un casco prestado por el fotógrafo del ejército estadounidense Don Sykes (sargento),Normandía, Francia, 1944. Puede encontrarse en archivos Lee Miller.

Como dice el libro en su página 106, algo había desatado el talento de Lee y todas sus experiencias anteriores se canalizaban en una sola dirección. Creo que el nadir de su arte se encuentra en las fotos que toma en los campos de concentración: fue de las primeras periodistas en llegar, y como dice su biografía, mientras que algunos de sus colegas menos curtidos que ella se trastornaron ante lo que vieron y se deshicieron en vómitos, ella en cambio, al amparo de la resistencia emocional que había adquirido, su primera reacción fue la de la incredulidad más absoluta (véase lo que se explica en el libro en la página 125). Muchos soldados reaccionaron igual que ella. Lo terrible que se encontraron las fuerzas aliadas no entraba en su razón (el libro nos explica que en algunos casos, los soldados llegaron a pensar que se había orquestado o preparado por sus propias fuerzas una especie de campaña propagandistica sobre la masacre que hallaron). La propia Lee Miller debe avisar a su revista que lo que fotografía ha acontecido, de hecho resulta lo que escribe a su editor cuando le envía las fotografías: "Te suplico que creas que esto es verdad". 

En el libro y en la exposición de Fotonostrum que encendió la chispa para realizar esta entrada aparecen dichas fotos como la de los sanitarios de la Compañia Rainbow del Ejercito estadounidense observando a víctimas de Dachau el 30 de abril de 1945; las imágenes que capta Miller de los cuerpos de cadáveres apilados en Buchenwald, o la imagen de prisioneros liberados en ese campo con traje de prisionesros a rayas junto a un montón de huesos de cuerpos quemados en el crematorio, es lo que convieren a Miller en un testigo de los crímenes que cometieron los nazis durante la guerra que, sin dudarlo, da a conocer al mundo lo sucedido para combatir cualquier relativización o falsedad que sobre esos hechos pudieran producirse en aquel momento o en el futuro.


Puede encontrarse en archivos Lee Miller.

Tras esa experiencia, el libro sobre Lee Miller nos habla de que "las serpientes aladas", es decir los fantasmas íntimos, regresaron, tal vez amplificados por las experiencias que vió en la guerra y que tuvo que digerir. Me interesa especialmente comprobar como a Lee le volvió su angustia vital cuando desapareció el factor que los había alejado, el trabajo, su labor fotográfica, que le ayudaba "a dominarse y a canalizar sus habilidades". Tras su gran trabajo en la guerra, el libro nos muestra a una Lee que, aún estando casada con quién compartirá el resto de su vida, no encuentra la paz excepto en periodos específicos en los que encuentra un motivo para volcar su atención (la cocina, donde alcanzará la excelencia, o el conocimiento de la música clásica).

Invito a los lectores de este blog que les haya interesado Lee Miller que acudan a la página web con sus archivos: https://www.leemiller.co.uk/ Ahí podran encontrar muchas de las imágines icónicas que he expuesto en esta entrada.

 
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