02/06/2025
Afirmaciones del Consejo Económico y Social sobre el sistema de cuidados

Esta reseña tiene por objeto resumir algunas de las ideas clave de la Memoria sobre la situación socioeconómica y laboral de España 2024 aprobada el 28 de mayo de 2025 por el Consejo Económico y Social de España, en particular sobre el sistema de cuidados y atención a la dependencia.
En la Memoria sobre la situación socioeconómica y laboral de España 2024 del Consejo Económico y Social de España hay un apartado específico sobre el "Sistema de cuidados y atención a la dependencia".
Antes de hablar sobre ese apartado específico, hay que hacer mención que ya en el primer capítulo de la Memoria, cuando se habla de la evolucíon de las variables laborales: personas, empleos, sectores y ocupaciones", se afirma la persistencia de significativas brechas de género. Afirma la Memoria que en perspectiva de género persisten, pese a los avances, brechas significativas, comenzando con las que se dan en el empleo (10 puntos mayor la tasa masculina que la femenina en 2024, un valor que apenas se ha movido en los últimos diez años) y en el paro (2,5 puntos de diferencia en las tasas correspondientes en España, que contrasta con la diferencia de apenas dos décimas en la UE27). Además, se constata una persistente brecha en la tasa de actividad, que mide la participación de las personas en el mercado de trabajo, en cuyo origen debe buscarse, entre otros, "la atribución tradicional a las mujeres de la responsabilidad en los cuidados". Para el CES, esa atribución se plasma en más inactividad laboral y, asimismo, en más trabajo a tiempo parcial por obligaciones relacionadas con los cuidados. El CES concluye que ambas situaciones debilitan los vínculos con el empleo del género femenino y conducen a una menor empleabilidad, menor salario, más interrupciones de la carrera laboral y menos posibilidades de promoción en el curso de ésta.
De esta afirmación, dos datos conviene retener, uno de ellos la menor tasa de actividad respecto de la UE que se detecta en determinados grupos, sobre todo jóvenes y mayores con bajos niveles de formación y más visible en el género femenino en esos mismos colectivos, el otro el crecimiento de la jornada parcial.
Por lo que hace a los motivos de inactividad, es de interés traer a colación una tabla incluida en la página 163 de la Memoria, en la que se fija como motivo el de "cuidado de niños/adultos con discapacidad; otras razones personales y familiares" y se otorga a ese factor un porcentaje en función de franjas de edad. Así, debe destacarse que respecto del total, hombres y mujeres, en la franja de personas de 50 a 64 años, aquel motivo de cuidados es en España un factor de inactividad para el 32,9%, mientras que en la UE27 lo es para el 17,3%. Respecto de las mujeres, en esa franja de edad (50 a 64 años),el 37% de ellas establecen el cuidado como motivo de inactividad, mientras que en la UE27 es el 21.8%. En la franja de edad de los 25 a 49 años, las mujeres afectadas por ese motivo de inactividade es el 42,5%, mientras que en la UE27 es del 40,2%.
Respecto a la jornada parcial, el CES afirma que en 2024 volvió a crecer el empleo a tiempo parcial, continuando el cambio de signo que arrojo tras ocho años de descenso, en toda la etapa de recuperación tras la crisis de 2008-2012 y en la postpandemia, en valores suficientes para situarse ya por encima de los recogidos en 2014. En todo caso, conviene destacar lo que afirma el CES: se ha mantenido la importancia de los cuidados en el empleo femenino a tiempo parcial, con un 23% que los ha señalado como motivo para tener esa jornada en 2024, casi lo mismo que en 2023. También ha aumentado su peso en el empleo masculino a tiempo parcial por ese motivo, hasta un 7%, cuando en 2014 no llegaba al 2%. Pero, a pesar de este lento crecimiento, sigue siendo evidente el desequilibrio entre hombres y mujeres en este aspecto donde, además, se combina con un elevado peso de algunas actividades de menor valor añadido y resulta más frecuente en edades más mayores y en las nacionalidades extranjeras. Esto apunta a la mayor vulnerabilidad de estos grupos femeninos, que concentran salarios bajos, una baja intensidad de empleo y mayor frecuencia de periodos fuera de la actividad laboral (con empleo o en búsqueda).
Esta asociación contrasta con el predominio entre los hombres de motivos relacionados con la formación, que refuerza la idea de cómo la mayor carga para las mujeres de los cuidados a menores y adultos dependientes, y de otras responsabilidades familiares, las sitúa en peor posición en cuanto a calidad y estabilidad del emple
1. El primer subapartado lleva por título Hacia un nuevo sistema de cuidados.
Este primer subapartado empieza expresando que el desarrollo ode las políticas que conformarían el sistema de cuidados es muy "desigual", a pesar de la "importancia creciente" que tienen en España y Europa. El CES centra las dos grandes área de las políticas de cuidado en, por un lado, las políticas de conciliación y corresponsabilida para el cuidado de familiares y menores a cargo, y por otr4o, las políticas dirigidaas a personas con necesidades especiales de apoyo y cuidado (personas ocn discapacidad, mayores dependientes o en situación de sinhogarismo, entre otras).
La idea clave de la que parte este subapartado es que persiste la brecha de género en los usos del tiempo y en los cuidados, lo cual muestra con un dato relevante: según la encuesta sobre Brechas de género en el cuidado no remunerado de 2022, la principal brecha de género en tareas no remuneradas está relacionada con el cuidado de menores, ya que un 60% de las mujeres en España dedica más de cinco horas al día al cuidado de menores, en comparación con el 30% de los hombres.
A continuación, el informe aborda los Instrumentos para la corresponsabilidad y conciliación entre la vida y el trabajo, donde señala de forma contundente que "la realidad social muestra que persiste una marcada desigualdad de género en la distribución de las tareas de cuidado. Esta situación se evidencia tanto en el ámbito familiar, donde las mujeres siguen asumiendo la mayor parte de la carga de cuidados, como en el mercado laboral de los cuidados, caracterizado por una alta feminización".
Tras ello, el informe aborda los instrumentos para la corresponsabilidad y conciliación entre la vida y el trabajo:
a) El permiso por naciimiento, asi como dichos permisos en familias monoparentales. En este último caso, el CES señala como las familias monoparentales enfrentan mayores dificultades para cubrir sus necesidades de cuidado infantil. En este sentido, el CES se hace eco de las sentencias del Tribunal Constitucional núms. 140/2024, de 6 de noviembre y 34/2025, de 10 de febrero; conforme a la primera de ellas el legislador debe impulsar una reforma de los arts. 48.4 de la Ley del Estatuto de los Trabajadores y el art. 177 de la Ley General de la Seguridad Social en relacón a la duración de los permisos por nacimiento en relación a la diferencia actual entre la duración de esos permisos para familiares biparentales y monoparentales; y en función del segundo, la afirmación de estar ante una discriminación por razón de nacimiento por no reconocerse a una familia monoparental el derecho a disfrutar de un total de 26 semanas de permiso por nacimiento, sumando de este modo 10 semanas a las inicialmente concedidas.
b) El permiso parental. En este punto, el CES señala el incumplimiento por España de la Directiva de la UE 2019/1158, que establece que los países miembros deben articular los mecanismos necesarios para que estos permisos parentales cuenten con una contraprestación económica, cuyo plazo de implementación venció en agosto de 2024.
c) Excedencias y reducciones de jornada. Dice el CES en este punto que su carácter no retribuido constituye un factor clave, aunque no el único, que explica por qué son mayoritariamente ejercidos por mujeres.
También afirma el CES que En el caso del trabajo a tiempo parcial por cuidado de menores o de adultos enfermos, con alguna discapacidad o mayores, este también es ejercido mayoritariamente por mujeres. Pese a los avances que se han dado en materia de corresponsabilidad en los cuidados, la tendencia general de mujeres que trabajan a tiempo parcial por cuidados durante los últimos diez años ha sido al alza, siendo 2023 el año con el mayor porcentaje de mujeres trabajando a tiempo parcial por necesidades de cuidados familiares desde 2009.
d) En relación a la adaptación de la jornada, el CES recuerda la regulación abierta por el Real Decreto-ley 5/2023, de 28 de junio, en primer lugar, ampliándose los supuestos en los que es posible acogerse al derecho a adaptación de jornada, y en segundo lugar, reduciéndose de 30 a 15 días la duración del proceso de negociación entre la persona solicitante y la empresa (en el caso de que la empresa comunique la no aceptación de las modificaciones solicitadas, deberá plantear una propuesta alternativa u oponerse justificándolo en razones objetivas, y por otra parte, superados los 15 días sin respuesta por parte de la empresa, la solicitud se entiende concedida).
e) El CES también recoge nuevos instrumentos de conciliación y corresponsabilidad como es el El Plan Corresponsable de 2021. El CES recuerda que los objetivos de este plan son: a) ofrecer servicios de cuidado por horas para familias con menores de hasta 16 años en el domicilio o en espacios preferentemente públicos habilitados para ello; b) dignificar y reconocer la experiencia profesional de los cuidados no formales con la creación de empleo de calidad; y c) sensibilizar al conjunto de la sociedad, particularmente a los hombres, en materia de corresponsabilidad en las tareas de cuidados.
2. El segundo subapartado se titula Sistema de promoción de la autonomía y atención a la dependencia.
El CES empieza por expresar la diferencia entre la población potencialmente dependiente (6,2 millones) y la población con dependencia efectivamente reconocida (1,6 millones). Esa diferencia sugiere, a juicio del CES, la existencia de un amplio margen de crecimiento en el futuro con la posible entrada de más solicitudes de valoración de la dependencia. En este sentido, el CES pone de relieve la existencia de diferencias muy importantes a lo largo del territorio nacional en la proporción de personas potencialmente dependientes que solicitan valoración y que finalmente se convierten en beneficiarios efectivos del SAAD. Para el CES, ello puede deberse a las expectativas creadas por el funcionamiento de las estructuras de protección a la dependencia en las distintas comunidades autónomas, pero también al efecto negativo de los estereotipos en torno a la dependencia, que inhiben el reconocimiento de la propia necesidad de apoyo y el temor a la identificación social con patrones desfavorables vinculados con el edadismo.
Los aspectos clave del informe son los siguientes:
1/ El aumento del número de beneficiarios del sistema. No obstante, para el CES esta mejora cuantitativa no responde necesariamente a un avance en la atención integral a las personas con necesidad de cuidados sino que, por el contrario, "la reducción acelerada de las listas de espera parece estar relacionada con el aumento de la concesión de prestaciones de baja intensidad protectora y bajo coste, como la teleasistencia o la prestación económica para cuidados en el entorno familiar, que permiten incluir estadísticamente a más beneficiarios sin proporcionar necesariamente una atención acorde con las necesidades de protección de la población en situación de dependencia".
2/ El incremento de la teleasistencia, lo cual consolida un modelo de atención de baja intensidad protectora. De hecho, el CES señala que el hecho de contar la teleasistencia como un servicio en verdad distorsiona la proporción entre estos servicios y las prestaciones económicas, ya que se si excluye a aquella teleasistencia en el cómputo, en 2024 las prestaciones económicas alcanzan el 54% frente al 46%, habiéndose agudizado el desequilibrio desde 2018.
El CES destaca que el 14% de los beneficiarios con teleasistencia (61 mil personas) cuenta exclusivamente con esta prestación, concebida originalmente como complementaria de otras más intensivas. No obstante, el CES advierte que priorizar la permanencia de las personas en su entorno habitual constituye un objetivo prioritario del sistema, lo que habrá de implicar un mayor desarrollo de la atención domiciliaria porque las personas permanecerán el máximo tiempo posible en sus hogares. Para el CES, a medio plazo este hecho hará necesario conectar los hogares con los sistemas de protección a través de las nuevas tecnologías. Sin embargo, en 2024 ese servicio presentó un crecimiento netamente inferior al de años anteriores, en concreto 8.980 menos que en 2023, lo que muestra una notable ralentización de un elemento fundamental para el desarrollo del modelo comunitario de cuidados en consonancia con los objetivos de la nueva Estrategia estatal para un nuevo modelo de cuidados en la comunidad Un proceso de desinstitucionalización (2024-2030)
Por otro lado, el CES confirma que la prestación económica para cuidados en el entorno familiar sigue siendo la más frecuente, representando el 30% del total de las prestaciones, lo que evidencia la continuidad del sesgo de género y excesivo apoyo del sistema en los cuidados familiares, con un 73% de personas cuidadoras mujeres, principalmente hijas, madres y cónyuges de las personas dependientes, con el consiguiente menoscabo de la calidad de vida y los derechos de las mujeres, incluidos el acceso y mantenimiento del empleo, el desarrollo de carreras profesionales y el disfrute de tiempo libre.
Espero que este resumen haya sido de vuestro interés!







