29/09/2025

Un repaso a las investigaciones realizadas en Europa sobre el Futuro del Trabajo.

Un repaso a las investigaciones realizadas en Europa sobre el Futuro del Trabajo.

Esta entrada supone un resumen, traducido al español, de la publicación (en inglés): "The Future of Work. A Scoping Study", de Werner Eichhorst y Isabelle Berrebi-Hoffmann, editada por la Comisión Europea y con acceso abierto el 15 de septiembre de 2025.


El objeto de esta entrada es realizar un resumen del estudio monográfico: "The Future of Work. A Scoping Study", de Werner Eichhorst y Isabelle Berrebi-Hoffmann, editada por la Comisión Europea y con acceso abierto a partir del 15 de septiembre de 2025 a través de la página web de la Dirección General de Empleo, Asuntos Sociales e Inclusión de la Comisión Europea. A ese estudio puede accederse a través del hipervínculo enlazado al título expresado al inicio de este párrafo.

Se trata de un informe conjunto realizado por Werner Eichhorst (primera parte del informe) e Isabelle Berrebi-Hoffmann (segunda parte) sobre los estudios habidos sobre el futuro del trabajo en Europa. Para llevarlo a cabo, los autores han llevado a cabo u cribado sistemático de las principales revistas de economía, sociología y relaciones laborales que abordan estructuras, dinámicas y factores institucionales del mercado laboral con referencia a países europeos. En este marco, y en lo que a mi particularmente me ha interesado, en el informe, sobre todo en su primera parte, se ha dado prioridad a la revisión de los estudios que han abordado el derecho laboral individual, en particular la regulación de los tipos contractuales y la protección del empleo, las instituciones que rigen formas híbridas de empleo dependiente o trabajo por cuenta propia, la negociación colectiva y la formación salarial, la representación de los trabajadores (comités de empresa, nuevas formas de organización, p. ej., por parte de autónomos) y el corporativismo, así como conjuntos más amplios de políticas —como las políticas activas de empleo, el sistema fiscal‑prestacional o los servicios sociales— en la medida en que influyen en el comportamiento en el mercado de trabajo.

La primera parte del informe hace un balance de los estudios que analizan las desigualdades en el acceso al empleo remunerado y el papel que desempeñan las instituciones del mercado de trabajo como explicación de los patrones de desigualdad, en particular en el contexto de la triple transición demográfica, tecnológica y climática o ecológica de la economía europea. El informe parte de la hipótesis de que la triple transición reconfigura las relaciones de empleo de múltiples maneras, con consecuencias significativas y diversas para el acceso al empleo de distintos grupos socioeconómicos en diferentes ocupaciones, sectores y países.

En cambio, la segunda parte del informe se ha apoyado, por un lado, en la producción científica de centros europeos de investigación especializados en los futuros del trabajo y, por otro, en un análisis de revistas centrales dentro del panorama de investigación académica sobre el trabajo.

En la introducción del informe se dice que las aceleraciones tecnológicas, económicas y sociales han llevado a que numerosos estudios aborden inicialmente los futuros del trabajo a través del prisma de la digitalización, la inteligencia artificial y los cambios en los equilibrios productivos internacionales, junto con sus posibles consecuencias sobre el empleo, las profesiones y las competencias, sin embardo, y esto es también de interés, la atención investigadora se ha ido desplazando hacia una «nueva cuestión del trabajo», o una «crisis del trabajo», particularmente respecto de las condiciones y contenidos del trabajo. Este giro se ha hecho especialmente visible en el periodo pos‑COVID, que ha revelado nuevas distinciones entre trabajadores esenciales (en primera línea) por un lado, y por otro trabajadores de segunda línea cuyas funciones no pueden desempeñarse en remoto. También se menciona en la introducción que cuestiones como la atracción y la sostenibilidad del trabajo han aflorado notablemente a través de tendencias como la crisis de sentido entre directivos, la «Gran Renuncia», el «quiet quitting», o la reticencia de trabajadores a regresar al empleo tras la COVID en sectores llamados «en tensión», como restauración, hostelería y turismo, construcción, cuidados y sanidad.

A continuación pasa a resumirse la primera y segunda parte del informe, lo que hago no sin antes mencionar que para este resumen me he basado en los principales asuntos que he considerado de interés del informe, sin prevér la citación de autores que si aparecen debidamente citados en el informe. Por tanto, si algun lector estuviera interesado en alguna idea, le recomiendo que vaya al informe y la lea con detenimiento así como para detectar si esa idea está extraida de alguna investigación y por tanto redirigirse a ella y obtener más información.

Resumen de la primera parte del informe sobre las desigualdades en el mercado de trabajo y el papel de las instituciones (Werner Eichhorst, IZA Institute of Labor Economics and University of Bremen)

Este capítulo está subdidivido en varios apartados:

-Subempleo/desempleo y (re)integración en el mercado laboral
-Fijación del salario y negociación colectiva
-Trabajo no estándar y nuevas formas de empleo
-Polarización del mercado laboral y desequilibrios regionales
-Adaptabilidad y dinámicas de reforma

Sobre el primer apartado “Subempleo/desempleo y (re)integración en el mercado laboral”, el informe señala que la doctrina ha subrayado el papel de las políticas y de las instituciones a la hora de moldear los patrones de participación e inclusión o exclusión en el mercado de trabajo, tales como la protección por desempleo y el establecimiento de ingresos mínimos, la configuración de salarios, la protección del empleo, las políticas de cuidados o disposiciones fiscales‑prestacionales de alcance más amplio, incluidos los regímenes de jubilación. En este marco, el informe señala como las investigaciones analizadas han abordado las respuestas ante crisis y ante cambios más estructurales del mercado laboral, así por ejemplo en relación al desempleo juvenil, el empleo femenino bajo o parcial o la no ocupación de trabajadores de más edad, se ha confirmado, en relación al desempleo juvenil su vinculación a regulaciones adversas de los mercados de trabajo y a deficiencias de los sistemas de formación profesional que aseguran una transición fluida de la escuela al trabajo; por su parte, la situación laboral de los trabajadores de más edad se ha vinculado con los incentivos de jubilación y su interacción con los sistemas de aprendizaje de adultos. A su vez, las tasas de empleo de las mujeres y las disposiciones sobre tiempo de trabajo se ven afectadas principalmente por factores como las normas de género, las políticas de cuidados, los esquemas fiscales‑prestacionales y las políticas empresariales, que crean patrones típicos de empleo dependientes de la trayectoria vital, caracterizadas por altas cuotas de trabajo a tiempo parcial y brechas salariales de género.

En todo caso, de esta primera parte del informe, quisiera subrayar su afirmación de que estos tres grupos (jóvenes, mujeres y trabajadores de edad) constituyen potenciales en parte no explotados para asegurar el empleo ante el envejecimiento poblacional y el descenso de la fuerza de trabajo. En particular, existe un claro margen no aprovechado para facilitar un acceso amplio a la formación y actualización de competencias a lo largo de toda la vida laboral, esencial para evitar el desempleo o la dependencia de la adaptación pasiva vía jubilaciones anticipadas, costosas para el Estado del bienestar y que enmascaran el desempleo sin ofrecer una reintegración efectiva.

El informe también señala que existe una literatura científica muy amplia sobre los efectos de las políticas activas de empleo, las prestaciones por desempleo, la activación y su interacción con los sistemas fiscales‑prestacionales en los países europeos en lo que respecta a su impacto sobre el desempleo, el subempleo y la reincorporación de distintos grupos en los mercados de trabajo europeos, habiéndose constatado que hay que lograr un equilibrio entre la provisión de seguro de desempleo y la severidad de la activación, que afecta al momento de la (re)entrada y a la calidad de los empleos aceptados. En el informe se señala que las investigaciones efectuadas muestran que una activación exigente puede promover una entrada temprana en el mercado laboral, pero reduce las posibilidades de movilidad a puestos más estables o mejor pagados. El informe advierte que de los estudios habidos, se detecta que la colocación en empleos no estándar, o la combinación de trabajo con prestaciones, puede generar efectos de bloqueo, de modo que con esa colocación, si bien se supera la primera barrera (acceder a un empleo) ello se hace a costa de mayores dificultades para franquear la segunda (acceder a un empleo más sustancial).

En cuanto a la prevención del desempleo, dice el informe que existe una sólida evidencia del papel de los regímenes de jornada reducida y equivalentes para evitar pérdidas de empleo y estabilizar emparejamientos productivos, beneficiando principalmente a trabajadores con contratos indefinidos; sin embargo, la evidencia también señala claramente que los esquemas de retención de empleo no funcionan a medio y largo plazo y no ayudan a mejorar la adaptación a cambios estructurales, ya que tienden a no acompañarse de una actualización eficaz de competencias y de preparación para la movilidad laboral. Para el informe, la cuestión de cómo encontrar el equilibrio adecuado entre protección del empleo y movilidad externa sigue abierta para la investigación y el diseño de políticas.

La investigación muestra con claridad que los cambios en la demanda de trabajo están beneficiando aquellos trabajadores cuyas competencias les permiten complementar soluciones tecnológicas como robots o inteligencia artificial avanzada sin ser fácilmente sustituibles a medida que crece la exposición a tales tecnologías. Los empleos caracterizados por complementariedades productivas entre tecnología y habilidades se expanden, por lo que la demanda de trabajadores con perfiles adecuados, sus oportunidades y la calidad de sus empleos tienden a mejorar, mientras que altos riesgos de automatización pueden conducir a una reducción de la demanda de trabajo para ciertos tipos de empleos y trabajadores.

En ese sentido, el informe señala que la mejora de los puestos (job upgrading) y la mejora de competencias (skill upgrading) importan. De interés es su afirmación también que las tecnologías digitales podrían reducir el papel del origen familiar en la adquisición de habilidades y en la remuneración, de modo que el mercado laboral se vuelva algo más inclusivo. No obstante, los trabajadores con competencias obsoletas —típicamente trabajadores de menor cualificación, de más edad y hombres— pueden quedar rezagados conforme avanzan las tecnologías digitales, por ejemplo, más expuestos al desempleo o a empleos atípicos, al disminuir la demanda de sus conjuntos de habilidades típicos dado el declive de tareas rutinarias

También se habla en el informe sobre los efectos agregados de la descarbonización sobre el empleo, que se espera que sean pequeños o incluso positivos, impulsados por nuevos puestos en industrias y ocupaciones verdes de distintos niveles de cualificación. No obstante, la investigación también ha mostrado que los trabajadores actuales de baja y media cualificación en sectores intensivos en carbono son los más (negativamente) afectados por la reestructuración del empleo en la transición verde, mientras que los trabajadores con mejores habilidades —como ingenieros y otras profesiones— tienden a beneficiarse más. Por ejemplo, al analizar la composición de los trabajadores más afectados por el declive del empleo conforme la economía se vuelve más verde, la investigación en Alemania muestra que los migrantes y los trabajadores de baja cualificación tienden a verse más afectados, dada su relativa concentración en segmentos laborales en contracción.

En el apartado de Fijación del salario y negociación colectiva, el informe señala que la desigualdad salarial ha sido una área de investigación princiñal en los últimos años, de la que ha deriad que la negociación colectiva contribuye a estabilizar salarios, contener la dispersión salarial y mantener una distribución equitativa de los beneficios del aumento de la productividad y la producción entre trabajo y capital, y de forma más igualitaria entre grupos de trabajadores. También se constata que existen diferencias notables respecto de los efectos derivados del grado de centralización y coordinación de la negoación colectiva, así, por ejemplo, en  el informe se señala que un estudio reciente sobre países de la OCDE muestra que los sistemas de negociación coordinados y centralizados se asocian a niveles de empleo superiores, mejor integración de grupos vulnerables y menor dispersión salarial que sistemas más descentralizados.

En todo caso, se expresa en el informe que los sindicatos y los comités de empresa se han erosionado en muchos países europeos, al igual que las asociaciones empresariales; con ello ha menguado la capacidad de regular el trabajo mediante negociaciones en empresas o sectores.

También el informe expresa que las interacciones de la fijación salarial con otros tipos de instituciones merecen más estudio, entre otros la cuestión de transparencia retributiva, la cual se ha probado como tiene potencial para reducir significativamente la brecha salarial de género.

Por lo que hace al apartado de Trabajo no estándar y nuevas formas de empleo, el informe señala que mientras las investigaciones sobre el trabajo no estándar —como los contratos temporales o el trabajo a tiempo parcial— ha decaído recientemente, aunque tienen importantes implicaciones para las desigualdades en evolución en el mercado de trabajo, en los últimos años se ha dedicado más investigación a diversas nuevas formas emergentes de trabajo, por ejemplo el trabajo a llamada, nuevas y formas híbridas de autoempleo, el trabajo de intermediación on-line vía plataformas o contratos de muy corta duración, por citar algunos.

Especial atención ha merecido en las investigaciones estudiadas por el informe el trabajo en remoto. En el informe se dice que la capacidad de teletrabajar y el uso efectivo de esta flexibilidad en la ubicación laboral muestran diferencias marcadas entre ocupaciones, asociadas con el grado de “teletrabajabilidad” específico de tareas y puestos, así como factores individuales y empresariales. El informe constata que, en general,  y basándose en investigaciones específicas, el trabajo remoto lo utilizan sobre todo trabajadores del conocimiento altamente cualificados

Otro aspecto de las nuevas formas de trabajo que ha ganado visibilidad y atención política y académica en los últimos años es el trabajo intermediado por plataformas en línea. Suele operar fuera del empleo dependiente formal, a menudo apoyándose en el autoempleo formal, aunque monitoriza de cerca a los trabajadores. También basándose en autores específicos, el informe señala que, en general, pese al intenso debate, la prevalencia del trabajo en plataformas sigue siendo limitada en Europa, aunque con cierta relevancia en algunos sectores u ocupaciones

Según el informe, las investigaciones futuras deberían potenciar como objeto de análisis el papel de las empresas en el uso de diferentes tipos de contratos disponibles en un determinado marco.

En relación al apartado relativo a Polarización del mercado laboral y desequilibrios regionales, el informe expresa que en función de las investigaciones efectuadas se han encontrado signos en investigaciones específicas que se citan en el informe de una tendencia a largo plazo hacia la polarización por niveles salariales, es decir, una reducción y vaciamiento de la proporción de trabajadores en el centro de la distribución salarial, especialmente en el segmento tradicional de ocupaciones de cualificación media y remuneración media, más intensivas en rutinas.

En todo caso, el informe también señala que ha habido una mejora significativa del empleo, los ingresos y, en última instancia, de las condiciones de trabajo entre los más cualificados.

Por otra parte, el informe señala que además de las desigualdades «verticales» y la polarización, los desequilibrios «horizontales» en términos de disparidades crecientes entre regiones, en particular dentro de los Estados miembros, han recibido atención académica; según el informe, explicar las diferencias en dinamismo económico entre regiones suele remitir a diferencias en la composición sectorial y ocupacional, así como en la composición de capacidades de las economías regionales, lo que las expone en mayor o menor medida a la triple transición y ayuda a explicar su adaptabilidad. Para el informe, de forma general el dinamismo económico tiende a concentrarse en entornos urbanos innovadores y otros clústeres altamente productivos, creando muchos empleos intensivos en conocimiento y bien remunerados que atraen a trabajadores altamente cualificados, conectándolos con empresas y centros de investigación innovadores, lo que también crea demanda de otros tipos de empleos. Otras áreas, incluidas las rurales y las de industrias tradicionales que no logran renovarse, tienden a quedar rezagadas en empleo e ingresos y sufren la contracción de su fuerza de trabajo. En cierta (limitada) medida esto podría contrarrestarse mediante teletrabajo y trabajo remoto.

Respecto del apartado sobre adaptabilidad y dinámicas de reforma, en el informe se señala que en los últimos años también se ha investigado de forma más abarcadora los patrones de adaptabilidad de los mercados laborales y las economías en cuanto a su capacidad para generar buenos empleos y ser más justos e inclusivos, ante los enormes retos del progreso tecnológico, los cambios globales y la reestructuración económica a nivel nacional, sectorial y regional.

En este sentido, basándose en investigaciones específicas, el informe señala l positividad de las políticas amplias que incluyan formas de diálogo social o alineamientos corporatistas a distintos niveles para promover una transición inclusiva.

Segunda parte del informe, titulada Nuevas y alternativas formas de organización del trabajo (Isabelle Berrebi-Hoffmann, Cnam‑LISE‑CNRS (Laboratory for interdisciplinary socio-economic research, Paris, France).

En esta segunda parte del informe, se contienen los siguientes apartados:

Se inicia la segunda parte con el capitulo sobre Estado de la investigación, donde se incluyen los apartados:

-Transformación digital y el futuro del trabajo
-Plataformas, trabajo en plataformas y nuevos modelos productivos
-Gobernanza de la empresa, organización del trabajo y búsqueda de nuevos modelos productivos
-El fin de la unidad de lugar del empleo, el trabajo y los colectivos de trabajo: la cuestión del «workplace»

De interés relevante en este capítulo sobre Estado de la investigación, podría ser para empezare la afirmación que la transformación digital y el futuro del trabajo constituyen un tema constante en la investigación cuantitativa y cualitativa y en la política pública de los últimos treinta años, pero es un fenómeno nuevo en la investigación institucional desde 2016.

También que en la última década, un número significativo de informes institucionales, programas europeos e investigaciones académicas en sociología del trabajo y economía laboral se han centrado en estudiar las plataformas y la «plataformización» de la economía. El informe señala que la regulación del trabajo en plataformas ha planteado nuevas cuestiones jurídicas en las democracias sociales. En este sentido, estas discusiones han conducido, en algunos casos y países, a la reclasificación de trabajadores independientes de plataformas como asalariados.

En este marco, el informe habla de la desmaterialización del control de gestión y la gestión algorítmica. Aquí el informe señala como los estudios sobre entornos laborales y corporativos indican que los indicadores de rendimiento, el seguimiento de la actividad y la monitorización del tiempo —que se han digitalizado progresivamente—, junto con sistemas de calificación por clientes, pesan ahora de forma novedosa en la actividad diaria de empleados y autónomos. Al mismo tiempo, las herramientas de gobernanza y gestión se diseñan cada vez más para el control a distancia. En este marco, la investigación sigue produciéndose sobre el impacto de los sistemas digitales en las experiencias laborales, la capacidad de acción de los trabajadores y el deterioro de la calidad del trabajo debido a herramientas percibidas como coercitivas. En este punto, el informe expresa que la ausencia de interlocutores humanos durante fallos o malfuncionamientos agrava los «impedimentos del trabajo» y somete a los empleados a formas autoritarias y coercitivas de cumplimiento.

De interés en esta parte del informe es la afirmación, amparándose en investigaciones específicas, que la gestión algorítmica en el trabajo de plataformas suscita preocupación por la autonomía y la explotación de los trabajadores. En este punto, el informe señala que la tensión entre autonomía y vigilancia parece exigir nuevos marcos regulatorios en diversas profesiones. Por ejemplo, los debates sobre ética y la IA, las regulaciones sobre vigilancia remota (para repartidores, cajeros, sistemas de mensajería corporativa) o el reconocimiento facial y la desconexión forzada (como el cierre de sesión de conductores de Uber) ponen de relieve estos desafíos.

El informe también habla de la cuestión de los contrapoderes y la necesidad de democratización del trabajo es una preocupación presente en la investigación actual sobre trabajo, organización del trabajo y gobernanza de las empresas. Surge la pregunta por los contrapoderes, lo que conduce a discusiones sobre la participación de los trabajadores en la toma de decisiones y la necesidad emergente de democratización en los lugares de trabajo. Se pregunta el informe en este marco que, en última instancia, ¿quién decide el contenido del trabajo y de la actividad cuando se digitalizan las tareas y la organización del trabajo?

El informe también aborda cuestiones sobre IA y trabajo. En este punto, el informe expresa que la generativa no solo afecta a empleos manuales, sino que también desplaza a profesionales de «cuello blanco» en ámbitos como el derecho, el periodismo y la atención al cliente (afirmación que se basa en autores específicos citados en el texto). En este sentido, señala que los responsables públicos están cada vez más preocupados por cómo implementar marcos regulatorios para mitigar la destrucción de empleo.

Dice el informe que las tres fases recientes de la IA (aprendizaje basado en anotaciones; algoritmos de recomendación; y LLM —grandes modelos de lenguaje— o IA generativa) rara vez se distinguen en estudios que predicen su impacto en el trabajo. Aunque mucha investigación se centra en la anotación y la moderación de contenidos, los estudios sobre LLM empiezan a emerger. Sin embargo, hay escasez de investigaciones sobre IA y trabajo relativas a los algoritmos de recomendación. Y, sin embargo, estos algoritmos afectan significativamente a las democracias sociales, fragmentan opiniones en redes sociales, reconfiguran el periodismo y los flujos de información, y transforman sectores profesionales.

En relación al apartado de Gobernanza de la empresa, organización del trabajo y búsqueda de nuevos modelos productivos, el informe dice que los enfoques comparados entre países han sido y siguen siendo dominantes en la investigación europea, no obstante han surgido métodos y estudios socioeconómicos que buscan caracterizar, por un lado, un espacio socioeconómico «global» y, por otro, un espacio sectorial transnacional. Desde la década de 2000, se han generalizado cadenas transnacionales de valor y de decisión que eluden marcos regulatorios territoriales y anclados legalmente. Simultáneamente, los estudios cualitativos sobre trabajo, empresas y sistemas productivos han adoptado casi sistemáticamente enfoques etnográficos (locales o «fragmentados»). Los métodos etnográficos se han vuelto predominantes en tesis doctorales recientes en sociología, ciencia política, ergonomía y psicología del trabajo, así como en disciplinas previamente menos comprometidas con el empirismo microsociológico, como el Derecho (p. ej., clínicas jurídicas sobre trabajadores de plataformas),la geografía social y ciertas corrientes heterodoxas de economía.

El informe señala que las regulaciones que gobiernan el lugar de trabajo se desarrollan cada vez más en ámbitos que trascienden las fronteras y normas nacionales.

Finalmente, en relación al “fin de la unidad de lugar del empleo, el trabajo y los colectivos de trabajo: la cuestión del «workplace»”, el informe recuerda que un especialista marroquí autónomo en tecnologías puede trabajar en remoto para un empleador indio bajo contrato con una empresa francesa de servicios de informática que presta servicio a un cliente alemán. Este trabajador puede recibir formación de una comunidad virtual de trabajo en Reddit o Discord mientras mantiene interacciones sociales diarias en la sede del cliente o en un espacio de coworking local. Dice el informe que esta nueva desconexión entre el empleador que gestiona el contrato, el lugar efectivo de trabajo del empleado, el colectivo de proyecto que ejecuta las tareas y la comunidad de trabajo —previamente unificados en una misma entidad jurídica y física— cuestiona la propia noción de empresa tal como se conceptualizó en el siglo XX. Las cadenas de valor transnacionales, los entramados de subcontratación en cascada, la procedimentalización y la estandarización de tareas virtuales se han desarrollado desde los noventa hasta los 2010. Añade el informe basándose en autores específicos que estas cadenas de microtrabajo conforman ahora una división global del trabajo en la producción y fabricación de servicios de inteligencia artificial. En consecuencia, el propio lugar de trabajo se ha convertido en objeto de estudio, con un creciente número de investigaciones sobre nuevos espacios de trabajo como los coworkings, los terceros lugares y el trabajo remoto.

El informe también habla de la “emergencia de una nueva clase social de trabajadores”. En este marco, señala que el sector digital abarca todas las formas de trabajo autónomo, emprendimiento, empleo no subordinado —disfrazado o legítimo— en empresas de servicios tecnológicos, trabajo en plataformas y cadenas incrustadas de subcontratación. En los últimos treinta años han surgido debates sobre si ha emergido una nueva clase de trabajadores. Llamados «trabajadores del conocimiento» y, posteriormente, «clase creativa», estos profesionales —artistas, consultores, publicistas, diseñadores, desarrolladores de IT y otros creadores autónomos— encarnaron momentáneamente en los 2000 el ideal de un mundo laboral emancipado y deseable. Sin embargo, añade el informe, este modelo de trabajo creativo también está marcado por la individualización, la competencia, el nomadismo, la independencia y la vocación, todo a la vez. Expone a los trabajadores a riesgos personales como el aislamiento, la sobreimplicación, la precariedad, la dependencia económica, la captura de valor y la explotación del trabajo no remunerado, como destacan numerosos estudios de caso sobre trabajo en plataformas, trabajo independiente, sostenibilidad del trabajo estacional y los efectos en la salud mental de contratos y horarios atípicos.

En este resumen, también quisiera destacar que el informe aborda también el tema de “la relación subjetiva con el trabajo: ¿un nuevo desafío para los empleadores?”. El informe habla de que la crisis del trabajo es también una crisis de la relación con el trabajo, especialmente entre las generaciones jóvenes, en relación con los desafíos ecológicos, la búsqueda de sentido y los estilos de vida deseables.

En este sentido, el Informe aporta cuatro visiones sobre esa relación subjetiva con el trabajo.

En primer lugar, el Informe hablar de una visión de los mundos de trabajo digital, que implica ver al trabajo como una inversión. Se invierte intensamente en el trabajo «durante un tiempo», para beneficiarnos nosotros o nuestros hijos en el futuro. El objetivo del trabajo‑inversión es acceder a posiciones sociales y de estatus superiores. En cierto modo, se asemeja al compromiso con el trabajo de generaciones de migrantes, para posibilitar una forma de integración y movilidad social para la siguiente generación. Una prenoción de esta relación con el trabajo es la creencia en una meritocracia posible que, cualesquiera que sean sus reglas, opera en el tiempo y, por tanto, presupone cierta estabilidad relativa en las jerarquías del prestigio social.

En segundo lugar, el informe aporta la visión del trabajo como modo de vida, o la centralidad del trabajo. A diferencia del trabajo‑inversión, se trata de situar el trabajo en el centro de un estatus o espacio de vida llamado a perdurar, donde formas de trabajar, consumir, producir y vivir se entremezclan para formar un todo. Según el informe, esel caso de trabajadores tecnológicos «nómadas», de ciertos «influencers» y creadores de contenidos en la web, y hoy de ciertos teletrabajadores. Es el intento por “convertir el estilo de vida en trabajo”.

Un tercer tipo de relación con el trabajo podría ser el trabajo como aspiración y la crisis de las profesiones vocacionales. Autónomos del sector tecnológico, jóvenes, cuidadores, docentes, personas desempleadas y migrantes han visto deteriorarse sus condiciones de acceso al empleo, o sus condiciones efectivas de trabajo, con la intensificación del trabajo, recortes de costes y plantillas, la multiplicación de herramientas digitales de control y vigilancia o de reporte en el sector público, el sector voluntario y, años antes, en el sector privado. El empleo —o el «buen trabajo»— se convierte en una aspiración. Recuerda en este punto el informe que algunas personas trabajan gratis (prácticas) para acceder a la actividad esperada, es decir, a un empleo fijo para los jóvenes, o para disponer del tiempo necesario para hacer un trabajo bueno, de calidad. Las profesiones de servicio público —desde hospitales, policía y justicia hasta escuelas— son solo algunos ejemplos. La situación también evoca la de intermitentes y artistas, que trabajan para que algún día puedan esperar trabajar. Esta figura se encuentra también en el mundo digital, entre autónomos. La particularidad de esta tercera figura es que la actividad misma es buscada y valorada hasta el punto de «pagar» por trabajar o trabajar gratuitamente. Las ocupaciones vocacionales están particularmente concernidas, al igual que ciertas profesiones en cuidados, turismo y hostelería, y los funcionarios interinos. De nuevo, las profesiones a las que aspiran estos trabajadores autónomos, contratados o precarios son fuente de sentido, prestigio y seguridad en el empleo, pero también de dificultades de organización personal, límites de compromiso, tiempo y sostenibilidad.

Finalmente, el informe aporta la visión de un nuevo modo social de pensar las relaciones de producción y el poder económico para comprender la actual crisis del trabajo, tanto objetiva como subjetiva. La observación de la diversidad de situaciones productivas, relaciones laborales y relaciones con el trabajo transformadas por la IA y la tecnología digital suscita interrogantes, mientras que las búsquedas de sentido en un mundo de disrupciones ecológicas y geopolíticas revelan la necesidad de nuevos derechos e instituciones que deberán ser estudiados de manera más sistemática por los programas de investigación futuros.

El informe acaba con unas Conclusiones.

Respecto de la primera parte del informe, merecería la pena señalar que los autores hablan de la existencia de lagunas que merecerían ser cubiertas: en primer lugar, que la investigación empírica que se ocupa del empleo se debe enfrentar a la necesidad continua de actualizar nuestra comprensión de los cambios en curso en los mercados laborales, las sociedades y la esfera política a medida que avanza la triple transición, influida también por los nuevos retos del entorno económico y político mundial, como las tensiones geopolíticas y los conflictos comerciales, que podrían tener repercusiones de gran alcance en las cadenas de valor y el empleo. También que existe una clara necesidad de que los estudios sobre la desigualdad no se centen únicamente en el cambio demográfico, el progreso tecnológico o digital o la descarbonización de forma aislada. De hecho, es posible que la interconexión de las tendencias haya aumentado y, dadas las difíciles condiciones económicas y el aumento de las tensiones mundiales, es muy probable que las adaptaciones de los agentes del mercado laboral hayan cambiado a principios de la década de 2020 y que sigan haciéndolo en los próximos años. 

Siguiendo con estas lagunas detectadas, los autores apuestan por un análisis más sistemático a nivel subnacional, regional o sectorial para estudiar el funcionamiento de los diferentes ecosistemas de empleo por debajo de la formulación de políticas nacionales o supranacionales. En ese sentido, también sería plausible examinar más de cerca a los Estados miembros de la UE menos estudiados, como los países de Europa Central y Oriental, en particular teniendo en cuenta el dinámico desarrollo económico, pero también la reestructuración que se está produciendo en ellos. O finalmente, el informe señala que un aspecto que merecería un análisis más sistemático es el estudio comparativo de las estrategias y reformas políticas, en particular la facilitación política de políticas con visión de futuro que contribuyan a configurar la triple transición de manera productiva e inclusiva.

Por lo que hace a las conclusiones de la segunda parte del informe, los autores proponen, entre otras cosas, que la investigación multidisciplinar sobre la sostenibilidad del trabajo asalariado y autónomo en todos los sectores, empresas y funciones podría desarrollarse de forma más integrada, basándose en trabajos anteriores sobre la intensificación del trabajo, la digitalización, la gestión algorítmica, el atractivo del empleo y los sectores bajo presión.

También, que la investigación sobre salud laboral, agotamiento profesional y conciliación de la vida laboral y familiar prefigura una tendencia hacia una investigación más integrada entre la psicología, la ergonomía, la sociología y el derecho.

Finalmente, de estas conclusiones, quisiera también señalar su afirmación de la necesidad de investigar sobre la gobernanza de los algoritmos y los grandes modelos lingüísticos en el mundo laboral, así como la legislación, las instituciones y las normas necesarias para preservar la capacidad de acción y la toma de decisiones humanas en las tareas y su composición. Del mismo modo, las formas de empleo difusas y recomponidas, ya sea para los creadores de contenidos en Internet o los trabajadores de plataformas, o para los trabajadores globales, migrantes o forzados, requieren estudios comparativos sobre las nuevas formas institucionales de enmarcar la relación entre empleador y empleado. Además, concluye el informe, la relación entre autonomía y vigilancia para los empleados y los trabajadores autónomos en el sector digital u otros sectores es un tema que aún no se ha investigado lo suficiente. En términos más generales, las futuras formas de organización del trabajo, así como las regulaciones y los equilibrios de poder entre los actores (empleados, empleadores, partes interesadas, accionistas, Estado y políticas públicas) podrían dar lugar a nuevas investigaciones.

Os recomiendo la lectura de este informe!. Este resumen solo pretende situaros sobre lo que dice y señalar por donde van las tendencias investigadoras en Europa.

 
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