13/10/2025

Mi conferencia sobre Trabajo decente y movimientos migratorios el 14 de octubre en Salamanca

Mi conferencia sobre Trabajo decente y movimientos migratorios el 14 de octubre en Salamanca

El objeto de esta entrada es expresar las principales ideas clave de mi conferencia en el "Máster de Derecho del Trabajo y Relaciones Laborales" de la Universidad de Salamanca, que el 14 de octubre de 2025 tengo el honor de inaugurar al haber sido invitado por su director, el Pr. Wilfredo Sanguinetti.

El tema de dicha conferencia inaugural es Trabajo decente y movimientos migratorios, el cual siguiendo las sugerencias del Pr. Sanguinetti debería ser enfocado, sobre todo atendiendo al perfil del alumnado del Máster, desde una perspectiva internacional.

En este sentido, mi objetivo es traer a colación los últimos documentos que sobre el tema del Trabajo decente y la inmigración internacional se hayan producido en este último año.

Entre esos documentos, quisiera aportar uno que es especialmente de interés en relación a los datos de los movimientos migratorios en el mundo editado en enero de 2025 por Naciones Unidas-Departamento de Asunbtos Económicos y Sociales, que se titula International Migrant Stock 2024. Key facts and figures.

Recomiendo echar un vistazo al documento, así como a los gráficos y tablas que contiene. En todo caso, aquí aporto en español las principales conclusiones del estudio:
 
1. En 2024, el número de migrantes internacionales en todo el mundo ascendió a 304 millones, una cifra que casi se ha duplicado desde 1990, cuando se estimaban 154 millones de migrantes internacionales a nivel mundial. A pesar del sólido crecimiento del número absoluto de migrantes internacionales en las últimas décadas, su proporción respecto de la población mundial sigue siendo reducida: en 2024 solo el 3,7% de la población mundial eran migrantes internacionales, habiendo aumentado solo de forma moderada desde el 2,9% en 1990.

2. Europa acogió a más migrantes internacionales que cualquier otra región, con 94 millones en 2024. América del Norte albergó la segunda cifra más alta, con 61 millones, seguida por la región de África Septentrional y Asia Occidental con 54 millones.

3. Europa registró el mayor incremento en el número de migrantes internacionales en comparación con  otras regiones mundiales, con un aumento de 43 millones entre 1990 y 2024. El ritmo de crecimiento del stock de migrantes internacionales en Europa aumentó desde 2020, debido en gran medida a los flujos de refugiados procedentes de Ucrania. América del Norte añadió 34 millones de migrantes internacionales entre 1990 y 2024; no obstante, el ritmo de crecimiento en esa región se ha desacelerado con el tiempo. Entre 2020 y 2024, el número de migrantes internacionales en América del Norte aumentó, en promedio, menos de un 1% anual, en comparación con tasas medias anuales del 3,8% durante 1990-2000 y del 2,3% durante 2000-2010.

4. Con 46 millones de habitantes en 2024, la población total de Oceanía era reducida en comparación con otras regiones; sin embargo, los migrantes internacionales representaban el 21% de sus residentes. En términos de migrantes internacionales como proporción de la población residente total, a Oceanía le seguían América del Norte (16% de 385 millones en 2024) y Europa (13% de 745 millones en 2024). En Asia Central y Meridional y en Asia Oriental y Sudoriental, que en conjunto albergan a más de la mitad de los ocho mil millones de habitantes del mundo, los migrantes internacionales representaban menos del 1% de la población total en 2024.

5. Los Estados Unidos de América acogieron a más migrantes internacionales que cualquier otro país en 2024, con 52,4 millones. Alemania fue el segundo principal destino de migrantes internacionales, con 16,8 millones en 2024, seguida de Arabia Saudí (13,7 millones),el Reino Unido (11,8 millones),Francia (9,2 millones),España (8,9 millones),Canadá (8,8 millones),los Emiratos Árabes Unidos (8,2 millones),Australia (8,1 millones),la Federación de Rusia (7,6 millones),Turquía (7,1 millones) e Italia (6,6 millones).

6. En 2024, casi la mitad (45%) de todos los migrantes internacionales en el mundo vivían en su región (o continente podría decir yo viendo las tablas del informe) de origen. Europa presentó la mayor proporción de migración intrarregional, con un 74% de todas las personas nacidas en Europa residiendo en otro país o área europeos. De forma similar, el 73% de los migrantes internacionales procedentes de Oceanía residía dentro de la región, y el 64% de todas las personas nacidas en el África subsahariana vivía en otro país o área de la región en 2024. Por el contrario, Asia Central y Meridional tuvo la mayor proporción (75%) de su diáspora residiendo fuera de la región. Otras regiones con grandes proporciones de sus poblaciones transnacionales residiendo fuera de su región de origen fueron América Latina y el Caribe (71%) y América del Norte (73%).

7. Las estimaciones del stock de migrantes internacionales en 2024 por región de origen y de destino indican que los mayores corredores interregionales incluyen: de América Latina y el Caribe a América del Norte (27 millones de personas originarias de América Latina y el Caribe residían en América del Norte); de Asia Central y Meridional a África Septentrional y Asia Occidental (20 millones); de África Septentrional y Asia Occidental a Europa (13 millones); de Asia Oriental y Sudoriental a América del Norte (12 millones); y de Asia Central y Meridional a Europa (10 millones). En cada uno de los restantes corredores interregionales, el tamaño del stock de migrantes internacionales en 2024 fue inferior a 7 millones.

8. El número de refugiados y solicitantes de asilo que se han visto obligados a huir a través de fronteras internacionales debido a la persecución, los conflictos, la violencia y las violaciones de derechos humanos ha alcanzado niveles sin precedentes. A mediados de 2024, había cerca de 38 millones de refugiados en todo el mundo, de los cuales 32 millones estaban bajo el mandato del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y otros 6 millones, bajo el mandato de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA). Además, había 8 millones de solicitantes de asilo y cerca de 6 millones de “otras personas necesitadas de protección internacional”. En conjunto, 51,7 millones de personas —uno de cada seis migrantes internacionales a nivel mundial en 2024— habían sido desplazadas por la fuerza a través de fronteras internacionales. Se trata de la mayor proporción registrada desde la década de 1950, cuando comienza la serie mundial de datos sobre refugiados.

9. Desde la última edición del conjunto de datos International Migrant Stock, publicada en 2020, las crisis humanitarias en curso en Afganistán, la República Bolivariana de Venezuela y Siria, y las crisis emergentes en Sudán y Ucrania, entre otras, han provocado cambios sustanciales en las cifras estimadas de migrantes internacionales para algunos países y regiones. A nivel mundial, la incorporación de 18 millones de refugiados, solicitantes de asilo y “otras personas necesitadas de protección internacional” entre 2010 y 2024 representó una quinta parte del aumento del número de migrantes internacionales durante ese período. Por el contrario, en cada una de las dos décadas anteriores, el número de migrantes internacionales en estas categorías disminuyó.

10. En 2024, algo menos de la mitad (48%) de todos los migrantes internacionales en el mundo eran mujeres o niñas. En Europa y América del Norte, así como en América Latina y el Caribe, las mujeres y las niñas constituían en torno a la mitad de todos los migrantes internacionales y su proporción se mantuvo esencialmente sin cambios entre 1990 y 2024. Sin embargo, a nivel mundial en las últimas décadas, el número de migrantes varones ha crecido más rápidamente que el de migrantes mujeres, impulsado principalmente por la gran afluencia de trabajadores migrantes varones a África Septentrional y Asia Occidental.

Con esos datos sirviendo de contexto, antes de abordar las últimas novedades, o las más recientes de ellas, en materia de trabajo decente y migraciones, se me permitirá que traiga a colación aquí que en el año 2016 publiqué mi libro “Trabajo decente e inmigrantes en España” (Editorial Huygens).

En el libro hablaba de la figura del Trabajo decente impulsada por la Organización Internacional del Trabajo, donde también señalaba entre otras cosas el enfoque del concepto de trabajo decente es universal y por tanto, no es distinto en función de tipologías de trabajadores en función, por ejemplo, de su carácter de migrantes. Además del programa de trabajo decente, en mi monografía también desarrollo un instrumento básico en su consecución, en concreto la adopción por la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre 2015 de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible. De la Agenda resalto en mi libro el compromiso asumido en su Objetivo número 8, que busca "Promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos", reconociéndose así que el acceso a un empleo con un trabajo decente son garantías para salir de la pobreza y construir un modelo de desarrollo sostenible.

El diseño de ese Objetivo 8 en diversas metas, me llevaba a estudiar en mi libro a dos de ellas por su importancia en la consecución de un trabajo decente: en primer lugar, la meta núm. 8.5, que expresa que con la vista puesta en el 2030 debe lograrse un empleo pleno y productivo y garantizar un trabajo decente "para todas las mujeres y los hombres, incluidos los jóvenes y las personas con discapacidad", y la igualdad de remuneración por trabajo de igual valor; en todo caso, la meta a la que más atención presto en mi estudio monográfico es la número 8.9, que  persigue "proteger los derechos laborales y promover un entorno de trabajo seguro y sin riesgos para todos los trabajadores, incluidos los trabajadores migrantes, en particular las mujeres migrantes y las personas con empleos precarios". En mi análisis destaco esta meta por cuanto es la única referencia explícita, aunque ello menos no la hace menos importante, a los trabajadores migrantes; de forma más general, la Agenda también aborda cuestiones de interés en materia migratoria, por ejemplo, ya en su misma Introducción al reconocer la positiva contribución de los migrantes al crecimiento inclusivo y al desarrollo sostenible, así como también la necesidad de abordar respuestas coherentes e integrales a la migración internacional; también, ya en el plano de los Objetivos de la Agenda, al prever en el núm. 10, dedicado a "reducir la desigualdad en los países y entre ellos", la meta de recudir hasta el 2030 "a menos del 3% los costos de transacción de las remesas de los migrantes y eliminar los corredores de remesas con un costo superior al 5%", lo que denota la importancia también de las economías generadas por los inmigrantes respecto al desarrollo. Añado en mi libro que la triple conexión entre trabajo decente, migraciones laborales y desarrollo sostenible ampara la realización de políticas y de normativas internacionales y nacionales que promuevan las migraciones laborales de forma ordenada facilitando el acceso de los trabajadores migrantes a los Estados de empleo y respetando sus derechos laborales. En mi opinión, una visión sinóptica de las relaciones de trabajo y de migración en el mundo, que se configure con los valores propios del trabajo decente y de desarrollo sostenible, como son  la creación de empleos de calidad, el respeto de derechos laborales y protección social para todos y el interés de la aportación de los migrantes tanto para los Estados de empleo como de origen, impone que se adopten medidas normativas y políticas que favorezcan su movilidad y su integración en el mercado de trabajo al que accedan.

En todo caso, como subrayo en mi libro, la mención específica al trabajo de los migrantes que se realiza en la  Agenda de Desarrollo Sostenible supone la demostración de la importancia del carácter de trabajadores de la mayor parte de migrantes que se desplazan por el mundo. Demostrada la especificidad de los trabajadores migrantes, de la meta diseñada por la Agenda 2030 se deriva una implicación especial más: además de que se pida el respeto de los derechos laborales y en especial su seguridad y salud laboral de los trabajadores migrantes, eso se debe hacer con atención particular “a las mujeres”; sin que lo diga, posiblemente la Agenda estaría pensando no únicamente en el principio de igualdad y no discriminación en razón de sexo de las trabajadoras migrantes (aspecto que quedaría incorporado en la meta 8.5 antes referenciada),sino más en concreto en la mayoritaria ocupación que estás disponen en el ámbito internacional en el sector del servicio doméstico.

A mi modo de ver, y tal y como digo en mi libro, dos conclusiones deben expresarse de esta importante referencia de la Agenda 2030 a los derechos laborales de los trabajadores y trabajadoras migrantes; la primera es que es el reconocimiento de su situación de vulnerabilidad, en especial en el ámbito laboral ante la falta de protección de sus derechos laborales, por cierto, sin distinción de cuál sea su estatuto, regular o irregular en el país donde están empleados. La segunda es que el objetivo planteado ofrece un argumento importante para superar esa situación de vulnerabilidad que es que las políticas nacionales e internacionales asuman la necesidad de impulsar medidas específicas para ellos. Comentando la meta 8.5 la OIT ha advertido que "los grupos vulnerables, incluyendo los migrantes, requieren una atención especial a fin de garantizar que sean protegidos sus derechos y mejoradas sus condiciones de trabajo"; en este sentido, esa atención especial debería traducirse en políticas que, sin perder de vista la garantía de un Trabajo decente para todos los trabajadores, en las mismas condiciones al margen de su estatuto nacional o de otra índole, fuesen de carácter específico para los migrantes. De forma específica, de las metas expresadas sobresale el interés en tratar la prevención de riesgos laborales sin descartarse la adopción de medidas en el momento del reclutamiento, la contratación o en relación a  otras condiciones de trabajo.
 
Con esa base, voy a reseñar informaciones sobre movimientos migratorios en el ámbito mundial. En todo caso, si se desea un repaso a documentación reciente con efectos en el ámbito barcelonés, catalán, españolo y europeo recomiendo la entrada de 5 de octubre del Blog de Eduardo Rojo Torrecilla: Debatamos, con seriedad y rigor, sobre el fenómeno migratorio. Reflexiones previas, datos estadísticos, recopilación de recientes documentos internacionales, europeos y españoles, y publicaciones.

El primer documento que empiezo a resumir es el titulado International Migration and Sustainable Devolopmentdel Departament of Economic and Social Affairs de Naciones Unidas  de diciembre de 2024 (en español, el documento se titula Migración internacional y desarrollo sostenible, y está elaborado por la División de Población del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas – DESA de NU).

En el Resumen Ejecutivo del documento, denominado como 10 Key Messages, se recogen las siguientes 10 días clave:

1. La migración internacional es uno de los asuntos más acuciantes de nuestro tiempo. Según el DESA de UN la relevancia de la migración internacional probablemente seguirá aumentando, vinculada en parte a otras tendencias críticas como el cambio climático, el envejecimiento de la población, crecimiento de áreas urbanas y los conflictos.

2. La migración internacional puede apoyar la consecución de muchos Objetivos y metas de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. En todo caso, el DESA señala que el grado en que la migración internacional beneficie a los países de origen, tránsito y destino depende de una multitud de factores interrelacionados, entre ellos las características de las personas migrantes; el grado en que la migración se produzca de forma segura, ordenada, regular y responsable; el nivel de protección de los derechos de las personas migrantes, y el grado de integración de las personas migrantes en las sociedades de acogida.

3. La imposibilidad de construir medios de vida sostenibles en el país de origen sigue siendo uno de los impulsores dominantes de la migración. Sin embargo, las personas más pobres entre las pobres suelen carecer de los medios, la información y el acceso a redes necesarios para migrar.  En este punto, el DESA dice que en la medida en que el número de personas que viven en las regiones más pobres del mundo continúa creciendo, crear más oportunidades de trabajo productivo y con una remuneración justa es fundamental para abordar algunos de los factores adversos y estructurales que motivan o empujan a las personas a migrar.

4. Ampliar la disponibilidad y la flexibilidad de las vías para la migración regular es fundamental.Según el DESA esto no solo ayudaría a proteger los derechos humanos de todas las personas migrantes, sino también a promover la seguridad y la prosperidad en el lugar de origen, a lo largo de las rutas de tránsito y en el destino final. Añade el resumen ejecutivo que se está reseñanado que la migración irregular puede ir acompañada del auge de actividades delictivas centradas en el tráfico ilícito de migrantes. Las personas migrantes sometidas a tráfico ilícito pueden caer víctimas de traficantes de personas, siendo las mujeres y la infancia —en particular quienes viajan no acompañadas o han quedado separadas de sus familiares— especialmente vulnerables.

5. Muchos países de ingresos altos y de ingresos medianos altos dependen en gran medida de las personas trabajadoras migrantes.En las sociedades de acogida, las personas migrantes cubren carencias esenciales del mercado de trabajo y aumentan la productividad al promover la innovación tecnológica y la difusión de ideas. Reducir la vulnerabilidad de las personas migrantes en el trabajo, proteger los derechos de las personas trabajadoras migrantes, facilitar una contratación justa y ética y reconocer las aptitudes, cualificaciones y competencias de las personas migrantes son pasos clave que los países de destino deben dar para maximizar los efectos beneficiosos de la migración laboral.

6. Las remesas que las personas migrantes envían a sus hogares benefician a los hogares, las comunidades y las economías que las reciben.No obstante, subraya el DESA, las remesas también pueden generar dependencias que ahogan el crecimiento y dan lugar a ciclos de emigración y estancamiento o declive económico. Para optimizar el impacto transformador de las remesas y aprovechar plenamente las contribuciones de las personas migrantes y las diásporas, los países de origen deberían adoptar políticas para mejorar la competitividad económica, fortalecer la gobernanza y las instituciones sociales, y facilitar la inversión y el emprendimiento de las personas migrantes y de la diáspora. Promover transferencias de remesas más rápidas, seguras y baratas y garantizar la inclusión financiera de las personas migrantes también es fundamental.

7. La migración puede privar a los países de la mano de obra cualificada necesaria para alcanzar los Objetivos y metas de la Agenda 2030.Para el DESA, cumplir con prácticas de contratación ética e invertir activamente en el desarrollo y la formación de mano de obra cualificada puede ayudar a garantizar que la emigración de personas altamente formadas no frene el desarrollo sostenible en las comunidades de origen. Según el DESA, las alianzas para fomentar el desarrollo de capacidades, incluida la formación profesional, son una vía prometedora para responder a las realidades demográficas cambiantes y a las necesidades del mercado laboral de los países de origen y destino.

8. La migración puede aumentar el estatus, el poder y la capacidad de decisión de las mujeres y contribuir a reducir la desigualdad de género. Sin embargo, las mujeres migrantes también pueden enfrentar barreras que impiden su participación plena y en igualdad de condiciones en la vida social, política y económica de las sociedades de acogida. Las políticas migratorias con enfoque de género pueden atender las necesidades específicas de las mujeres migrantes, reduciendo su vulnerabilidad y reforzando su empoderamiento e inclusión.

9. Reforzar la capacidad de adaptación y alcanzar los Objetivos y metas de la Agenda 2030 puede reducir los futuros riesgos de desplazamiento relacionado con el clima.En el informe del DESA se expresa la previsión de que los fenómenos meteorológicos extremos y los desastres naturales de evolución lenta se conviertan en impulsores cada vez más importantes de la migración y el desplazamiento, especialmente en zonas con alta exposición a riesgos climáticos y bajos niveles de capacidad de adaptación. Sin embargo, las personas más vulnerables, incluidas quienes viven en pobreza extrema, las personas mayores, la infancia y las personas con discapacidad, pueden no tener acceso a los recursos necesarios para migrar de manera segura, ordenada y regular, incluso si lo desean. En conclusión, para el DESA, prever y planificar la migración relacionada con el clima es imperativo, en particular para países vulnerables como los pequeños Estados insulares en desarrollo.

10. Los datos fiables son cruciales para disipar percepciones engañosas sobre las personas migrantes y la migración. Dice el DESA que en muchos países se carece de información actualizada sobre los patrones y tendencias migratorias, sobre las personas migrantes y sus características básicas, y sobre las contribuciones de las personas migrantes y la migración al desarrollo sostenible. Reforzar la base empírica sobre las contribuciones positivas de una migración segura, ordenada y regular, al tiempo que se destacan los riesgos asociados a la migración irregular e insegura, puede ayudar a promover políticas mejor informadas y a abordar narrativas dañinas y engañosas sobre las personas migrantes y la migración en las comunidades de origen, tránsito y destino.

Estos son los 10 puntos clave del informe Migration and Sustainable Devolopment del DESA de NU de diciembre de 2024 (anteriormente se ha enlazado el acceso directo al informe, aunque también puede llegarse a dicho documento accediendo a la página web de United Nations-Population Division: International Migration and Sustainable Development). De este informe, voy a centrarme a continuación en aportar un resumen de su capítulo XI, dedicado al Trabajo Decente (en concreto a partir de la página 122).

Se debe decir que las ideas vertidas en este documento podría decirse que son transverales a varios de los 10 puntos clave antes mencionados, aunque si tuviera que escoger uno, diría que lo dicho en el punto 5 anterior responde esquemáticamente a los contenido en este capítulo del informe dedicado a Trabajo Decente.

El capítulo se inicia con un abstract, en el que quisiera subrayar la afirmación del DESA de que para los países de acogida que dependen en gran medida de trabajadores migrantes, y especialmente aquellos con poblaciones envejecidas, planificar las necesidades futuras del mercado de trabajo invirtiendo en educación y formación tanto en sus propios países como en los países de los que puedan reclutar trabajadores migrantes en el futuro es fundamental para resolver déficits en la disponibilidad de trabajo decente y mitigar el impacto negativo en los países de origen derivado de la “fuga de cerebros”. En el propio Abstract se añade que reducir la vulnerabilidad de las personas migrantes en el lugar de trabajo, proteger los derechos de las personas trabajadoras migrantes, facilitar una contratación justa y ética y promover el reconocimiento mutuo de aptitudes, cualificaciones y competencias son otras medidas que los países de destino deberían adoptar para maximizar los beneficios de la migración laboral.

Tras ese abstract, el Capítulo se inicia anticipando unas informaciones imprescindibles para saber la evolución de las migraciones internacionales. Dice el documento que en las próximas décadas, se prevé que el número de jóvenes que ingresan en la fuerza de trabajo —personas entre 15 y 24 años— crezca rápidamente en algunas partes del mundo; en concreto, la mayor parte de ese crecimiento se piensa que va a ocurrir en países que enfrentan importantes barreras estructurales para el desarrollo sostenible, especialmente en África subsahariana y en África del Norte y Asia Occidental. En consecuencia, concluye el documento en este punto afirmando que crear más oportunidades de trabajo decente en esas regiones es crucial para aprovechar los beneficios del dividendo demográfico.

Sin embargo, al ritmo actual no se están generando suficientes empleos para absorber a todos los nuevos entrantes en el mercado laboral. Al mismo tiempo, se prevé que muchos países de ingresos altos o medianos vean estancarse o incluso reducirse el tamaño de sus poblaciones en edad de trabajar por varios factores, por ejemplo el envejecimiento, los cuales podrían contribuir a la escasez de trabajadores en muchos sectores. Para el informe, estos cambios rápidos probablemente tendrán profundas implicaciones para los mercados de trabajo, exigiendo respuestas urgentes relacionadas directa o indirectamente con la migración internacional.

Lo que hace el informe a continuación es señalar tres de esa respuestas de carácter urgente ante los cambios en nuestras sociedades. Esas tres respuestas se pueden sintetizar a modo de avance en la creación de trabajos decentes en los países d origen de los movimientos migratorios; ampliar la disponibilidad y la flexibilidad de las vías para la migración regular de manera que facilite la movilidad laboral y el trabajo decente; y finalmente, que los países de destino adopten un enfoque proactivo de la política migratoria, identificando y planificando con antelación sus necesidades del mercado de trabajo en un amplio espectro de niveles de cualificación.

1. En primer lugar, dice el DESA que es fundamental crear más oportunidades de empleo productivo, con salarios justos, condiciones de trabajo decentes y mayores perspectivas de desarrollo profesional en los países de origen —y especialmente en aquellos donde se prevé un rápido crecimiento del número de jóvenes que ingresan al mercado laboral— de modo que la migración sea una opción y no una necesidad. El informe apuesta por la adopción de políticas macroeconómicas sólidas, la promoción de reformas institucionales y regulatorias para mejorar la productividad y crear más empleos decentes, o la inversión en tecnologías más sostenibles y ecológicas y promover un cambio hacia sectores y actividades de mayor valor añadido.

2. En segundo lugar, el DESA señala que es importante reconocer que, si bien crear oportunidades para que las personas vivan y trabajen en su lugar de origen es prioritario, esto puede no ser suficiente para satisfacer la demanda en rápido crecimiento. Actualmente, más de una de cada cinco personas de entre 15 y 24 años en África no está empleada ni cursa estudios ni recibe formación; en este marco, dice el DESA que para muchos jóvenes, la migración es una de las pocas opciones disponibles para asegurar un futuro mejor para ellos y sus familias. En conclusión, la falta de trabajo decente en el lugar de origen, combinada con expectativas poco realistas sobre las condiciones de vida y las oportunidades laborales en el extranjero, y una comprensión limitada de los riesgos y peligros inherentes a la migración irregular, probablemente impulsará a las personas a abandonar sus países incluso cuando no tengan acceso a vías legales y seguras de migración. Añade el DESA que los esfuerzos por fortalecer la seguridad de las fronteras a menudo resultan ineficaces para detener los flujos de migración irregular y tienen costos prohibitivos en términos de aplicación y de pérdida de vidas migrantes . Por lo tanto, es crucial para el DESA y para la doctrina que ha estudiado esta temática, ampliar la disponibilidad y la flexibilidad de las vías para la migración regular de manera que facilite la movilidad laboral y el trabajo decente. Este aumento de la disponibilidad de vías regulares de admisión y estancia no solo evitará que las personas migrantes caigan en situaciones de vulnerabilidad, sino que también contribuirá a reducir el auge de actividades delictivas centradas en el tráfico ilícito de migrantes en las comunidades de origen y destino y a lo largo de las rutas de tránsito.

3. En tercer lugar, según el DESA muchos países de ingresos altos y medianos altos dependen en gran medida de trabajadores migrantes en sectores que no se pueden externalizar o automatizar con facilidad. A medida que sus poblaciones continúan envejeciendo, será importante que esos países adopten un enfoque proactivo de la política migratoria, identificando y planificando con antelación sus necesidades del mercado de trabajo en un amplio espectro de niveles de cualificación. En consonancia con el Objetivo 5 del Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular, los países deberían considerar la adopción de esquemas de movilidad laboral basados en derechos y sensibles al género, de conformidad con las necesidades del mercado de trabajo locales y nacionales y la oferta de capacidades, incluidos programas temporales, estacionales, circulares y de tramitación acelerada.

Según el DESA, las alianzas entre países de origen y de destino para invertir en el desarrollo de capacidades, incluida la formación profesional, en línea con las necesidades previstas del mercado de trabajo, pueden ayudar a proporcionar oportunidades de formación a los jóvenes a lo largo de las diferentes fases de la migración y contribuir a liberar su talento, ideas y potencial emprendedor. Tales alianzas también pueden ayudar a garantizar que la contratación de personas migrantes no prive a los países de origen de trabajadores y capacidades vitales para el desarrollo. Cumplir y reforzar la aplicación de políticas de contratación en condiciones justas y éticas, que no exacerben la “fuga de cerebros”, es otra medida que los países de acogida deberían considerar.

Tras esas propuestas, el Informe prosigue señalando que la migración internacional también incide en los resultados del mercado de trabajo de las personas que no son en sí mismas migrantes. Dice el informe que en las sociedades de origen, la emigración a gran escala de trabajadores puede contribuir a reducir el desempleo y aumentar los salarios de quienes permanecen, modificando la oferta laboral e incrementando la demanda de ciertos tipos de bienes y servicios. A su vez, señala también que la emigración de personas altamente cualificadas también puede crear un círculo virtuoso por el cual, en promedio, la población alcanza mayores niveles educativos, incrementando los salarios y la productividad en las sociedades de origen. No obstante, el DESA advierte también que los efectos de la migración en los mercados de trabajo de los países de origen no siempre son positivos, por ejemploe, en algunos países, las remesas pueden crear un desincentivo para trabajar, reduciendo la participación global en la fuerza laboral. Además, la emigración de trabajadores con competencias ya escasas puede menoscabar la productividad, con efectos negativos en el crecimiento económico. De hecho, la pérdida de profesionales cualificados como médicos, enfermeras o docentes puede socavar los avances hacia las metas y Objetivos de la Agenda 2030, incluidas las relacionadas con garantizar el acceso universal a la atención sanitaria o a una educación de calidad.

Para mitigar esos efectos negativos, el DESA propone que los países de origen creen condiciones de trabajo decentes y ofrezcan oportunidades profesionales y salarios más altos para retener a dichos trabajadores. Además, les pide que promuevan el retorno desde el extranjero de personas con competencias muy demandadas pero escasas y fomenten que las personas migrantes y las diásporas inviertan en la creación de negocios y empresas en sus lugares de origen.

A su vez, en los países de destino, dice el DESA de NU que las personas trabajadoras migrantes tienden a complementar, más que a competir, con las personas nacidas en el país por los empleos. La migración internacional incluso puede tener efectos positivos en el empleo y los salarios de los trabajadores nativos al aumentar la productividad y el dinamismo de las economías locales. Según el informe, lo anterior es particularmente cierto en el caso de trabajadores migrantes con niveles educativos más altos, que tienden a fomentar la difusión de información y conocimiento y a impulsar la innovación, especialmente en ciencia y tecnología. Añade el informe que los impactos negativos de la inmigración en los trabajadores nativos con baja cualificación tienden a ser más pronunciados o duraderos en mercados de trabajo con mayores barreras a la progresión ocupacional. Sin embargo, los efectos negativos iniciales en salarios y niveles de empleo de los trabajadores nativos, si los hay, tienden a disminuir con el tiempo, especialmente si otros factores, como mayores entradas de capital, contribuyen a elevar la productividad en toda la economía.

En todo caso, el informe desarrolla la anterior idea de que las personas trabajadoras migrantes tienden a complementar, más que a competir, con las personas nacidas en el país por los empleos, al traer  a colación que una de las razones de ello es que las personas migrantes a menudo cubren empleos que las personas nativas rechazan, conocidos por ser “sucios, peligrosos o difíciles”. Estos empleos también suelen tener salarios más bajos, menos prestaciones y condiciones y contratos de trabajo más precarios. Otra razón es que las personas migrantes, por elección o necesidad, tienden a ser altamente emprendedoras y a menudo ponen en marcha negocios y pequeñas empresas. Como resultado, las personas migrantes tienen más probabilidades de trabajar por cuenta propia que las nacidas en el país. Prosigue el informe señalando que en los países de destino, la concentración residencial de personas con el mismo origen nacional, lingüístico o étnico —a menudo denominada enclaves étnicos— puede facilitar la creación de empresas propiedad de personas migrantes. Estas empresas aprovechan la existencia de redes de apoyo social que pueden ayudar a conseguir capital y mano de obra, proporcionando a menudo empleo a personas recién llegadas. Si bien las personas migrantes suelen beneficiarse de las oportunidades que ofrecen estas redes, también pueden resultar explotadas, especialmente para quienes se encuentran en situación migratoria irregular.

Prosigue el informe señalando que en los países de destino, las personas trabajadoras migrantes a menudo sufren desventajas, trato desigual y discriminación en el mercado de trabajo. Dado que las credenciales adquiridas en el extranjero pueden no ser reconocidas en los países de destino, las personas migrantes tienen más probabilidades de aceptar trabajos para los que están sobrecualificadas. También es más probable que reciban menos remuneración que los trabajadores no migrantes por realizar el mismo trabajo y que tengan tasas de desempleo más altas. Asimismo, durante las recesiones económicas, las personas trabajadoras migrantes suelen ser las primeras en perder su empleo y tardan más en encontrar trabajo cuando mejoran los mercados laborales. Las mujeres migrantes tienden a afrontar una doble desventaja determinada por su género y su situación migratoria, con tasas de desempleo más altas que las de los hombres migrantes o las mujeres nativas.

Respecto de las personas migrantes en situación irregular o sin autorización para trabajar en el país de acogida, el informe dice que pueden ser vulnerables a la explotación y el abuso en el trabajo. Su vulnerabilidad tiende a verse agravada por sus características demográficas y sociales, como sexo, edad, raza, etnia o idioma, así como por otros factores como sus arreglos de vivienda o la composición del hogar y la familia. Las personas migrantes alojadas en viviendas proporcionadas por el empleador, por ejemplo, pueden vivir en condiciones de alojamiento inadecuadas, tener poco ingreso disponible y encontrar más difícil escapar de situaciones abusivas. Especial mención se dedica en este punto a las mujeres migrantes en el trabajo doméstico, las cuales corren un riesgo particular de explotación, ya que su trabajo suele ser informal y no está adecuadamente protegido por las leyes de empleo internas.

Llegados a este punto, el informe señala que para garantizar que las personas trabajadoras migrantes gocen de la plena protección, los derechos y las prestaciones que les corresponden, es fundamental ratificar todas las normas internacionales del trabajo pertinentes.

Según el informe, promover una contratación justa y ética y el acceso igualitario a una protección social adecuada, así como la portabilidad de las prestaciones de seguridad social, también ayudará a abordar situaciones de vulnerabilidad de las personas migrantes en el trabajo y contribuirá a combatir las formas modernas de esclavitud y la trata de personas, garantizando los derechos y el bienestar de las personas migrantes y potenciando sus contribuciones al desarrollo sostenible en los países de origen, tránsito y destino.

En todo caso, el DESA reconoce que poner fin a las prácticas laborales explotadoras, sin embargo, no es sencillo, puesto que los empleadores sin escrúpulos tienden a beneficiarse directa o indirectamente de los salarios más bajos, las peores condiciones de trabajo y el menor grado de protección social de las personas migrantes. Cambiar el statu quo requerirá un mayor compromiso político para promover la transparencia y la rendición de cuentas mediante inspecciones de trabajo reforzadas y auditorías de derechos laborales más frecuentes, así como una cooperación bilateral, regional e interregional más sólida, incluso a través de acuerdos de “migración laboral basados en derechos”. Sin este mayor compromiso, es improbable que los países alcancen los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en particular el Objetivo 8 sobre trabajo decente y crecimiento económico y el Objetivo 10 sobre reducción de las desigualdades.

Muchas gracias por vuestra atencion!

 
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