19/06/2018

Informes sobre el Futuro del Trabajo, leídos para tí.

Informes sobre el Futuro del Trabajo, leídos para tí.

En este último mes he leído varios documentos de interés, uno de ellos del Consejo Económico y Socialde España (CES),y otro un informe del Área Metropolitana de Barcelona y el Institut Cerdà (AMB-Cerdà).
 

Pese a que ambos informes tienen por objeto del Trabajo”, no son comparables, ni en el estilo ni en la extensión: el del CES aborda varios futuros interrelacionados entre sí, el futuro del “El futuro empleo, de las relaciones de trabajo y de la cohesión social, desde una perspectiva internacional y española; el de AMB-Cerdà, se centra básicamente en el ámbito catalán, y en particular en el impacto en sus sectores productivos de los cambios tecnológicos.

Por otro lado, mientras el del CES realiza un estudio de los diferentes de políticas públicas que están afectadas por el contexto de cambios, el del AMB-Cerdà, sin dejar de hacer referencias a aquellas, su parte más importante se localiza en la referencia a las nuevas formas de trabajar en las organizaciones empresariales.

En fin, la amplitud del informe llevado a cabo por el CES, realizado con un estilo académico, en comparación con el de la AMB-Cerdà, de carácter más breve y posiblemente más técnico empresarial, me lleva a desarrollar el primero en esta entrada de blog, si bien, cuando sea conveniente, incluiré aquellas referencias del documento de la AMB-Cerdà que me sirvan para apoyar o criticar algunas de las ideas que uno u otro estudio haya expresado.

El Informe del CES se estructura en el impacto que los procesos de cambios en marcha tendrán en el empleo (capitulo 2),las relaciones de trabajo (3) y la cohesión social (4). Tras ello, el Informe aborda la cuestión de la gobernanza de estos cambios y las políticas de empleabilidad a impulsar (capítulos 5 y 6).

A) EL FUTURO DE LA OCUPACIÓN

En relación al futuro del empleo, los principales aspectos tratados en el Informe del CES son los siguientes:

1. La constatación de la tendencia a una polarización de los empleos, es decir, por un lado, el aumento del peso del empleo más cualificado (profesionales y técnicos) así como el de requerimientos bajos o medios (principalmente asociados a actividades de servicios). Pero, por otro lado, y en contrapartida, una reducción de la presencia en el mercado de trabajo de las ocupaciones intermedias, tales como puestos administrativos y de carácter manual-cualificado. Este proceso de polarización se produciría en todas las actividades y en todos los sectores productivos.

Queda claro que el proceso de cambio tecnológico está orientado hacia los trabajos de alta cualificación. Esta cuestión es importante retenerla ya que puede ser importante en materia de relaciones laborales y el sistema educativo, en relación a las competencias que van a requerirse.

Para empezar la polarización de los empleos tendrá incidencia en relación al empleo y las condiciones de trabajo: en general, a mayor cualificación la automatización del puesto disminuye; esa mayor importancia del factor humano hace más difícil que las empresas deslocalicen esos puestos a otros países. Eso mismo podría pasar también respecto de los trabajos de grado medio-bajo que se dedican a la atención a la dependencia, servicio de hostelería, etc. En todo caso, el Informe del CES mantiene que mientas que los trabajadores que desempeñen puestos cualificado verán aumentar sus salarios, los ingresos correspondientes a las ocupaciones manuales no rutinarias descenderán como resultado de un aumento de la oferta de mano de obra para la realización de los mismos. A esta última tendencia se unirán también las actividades basadas en tareas manuales o administrativas (medias) de carácter rutinario, que, además, al estar expuestas a una mayor automatización, serán más fáciles de deslocalizar.

En este ámbito, el documento de la AMB-Cerdà expresa que respecto de Cataluña un 35% de los empleados en esta Comunidad se dedican a profesiones que técnicamente son susceptibles de ser automatizadas en las próximas décadas, así como que las manufacturas, las industria y la construcción presentan una tendencia de pérdida de puestos de trabajo producto del proceso de automatización, principalmente en las del sector químico, farmacéutico, alimentario y textil. Por el contrario, los servicios, que en Cataluña representan el 71% del empleo, muestran una variación positiva en la creación de empleo. De hecho, este documento señala que la realidad tecnológica de la industria catalana, el nivel educativo de sus trabajadores y la reducida dimensión de sus empresas, puede hacer que la reducción de empleo prevista para el 2030 sea superior a los 12.200 puestos de trabajo, deviniendo necesaria la colaboración entre los diferentes actores del territorio para hacer frente a este reto de futuro.

2. También es importante destacar la importancia que adquirirán los cambios sociodemográficos, principalmente por el envejecimiento de la población en las sociedades occidentales, solo exceptuada por EEUU, Australia y Canadá, cuya población potencialmente activa seguirá creciendo si mantienen un flujo sostenido de inmigrantes. En contraposición, en el año 2030 tres cuartas partes de la población mundial en edad de trabajar provendrá de Asia y África.

Esa descompensación va a ser un revulsivo para los movimientos migratorios en el ámbito mundial. En todo caso, no se ha de perder de vista que los migrantes también están llamados a ser quienes de forma más intensa sufran las consecuencias derivadas de los cambios en el trabajo, particularmente por qué son los que suelen sufrir más desempleo, tienen menos alternativas como la formación, y están más expuestos a la temporalidad y al trabajo a tiempo parcial.

3. El Informe también expresa una situación muy compleja en el mercado de trabajo ante el proceso de cambio tecnológico, conjugándolo con otros elementos como son la cuestión demográfica. En España, esa complejidad se basará conforme a lo que interpreto del informe en dos vectores principales y aparentemente contradictorios: por un lado, un aumento del desempleo, particularmente del denominado como desempleo tecnológico; y por otro, un déficit de profesionales en algunos sectores productivos.

A partir de la situación española, no creo que disminuya el desempleo estructural, por una parte, si bien la transformación tecnológica puede suponer un efecto sustitución en el empleo, es decir, la destrucción de empleos compensada con la creación de otros, los trabajadores afectados por la amortización de sus puestos pueden necesitar un período de adaptación a los nuevos requerimientos; por otra, la creación de otros nuevos empleos también requiere de la oportuna cualificación de los empleados, aspecto sobre el que se constata un serio déficit de competencias en la población española. Además, no hay que perder de vista la lacra del paro de larga duración, no en vano el informe señala que “la actual magnitud del desempleo de larga duración puede agravar los problemas de oferta de trabajo en el futuro, debido a la pérdida de empleabilidad y depreciación de las capacidades que acarrea el alejamiento del mercado laboral durante largo tiempo”.
 
4. El tipo de competencias de la población activa aparece como un factor determinante para el futuro del trabajo.

Por un lado, en el Informe del CES se destaca que muchos países están haciendo importantes esfuerzos en aumentar la proporción de graduados en STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas),a la vista de las tasas de empleo más altas de que se benefician estas carreras, por su papel impulsor de la innovación y el crecimiento y anticipándose a la mayor demanda de las mismas que se vaticina para el futuro; ahora bien, también se mantiene que el hecho de que las economías estén cada vez más basadas en el conocimiento y las nuevas tecnologías no implica que todos los jóvenes deban optar por titulaciones STEM, al contrario, cada vez es más evidente la importancia de la diversidad de competencias junto con una buena base de competencias tecnológicas genéricas.

Derivado de lo anterior, sostiene el informe del CES que “las disciplinas de artes y humanidades seguirán siendo importantes”, y añade, además, que deberá superarse la tradicional dicotomía entre Ciencias y Humanidades, es decir, a mi modo de ver apoya que el sistema educativo en cualquiera de sus niveles abogue por un entrecruzamiento de competencias y disciplinas en la realización de unos estudios, y no sostenga los compartimentos estancos de áreas de conocimiento que los caracterizan hasta ahora.

El común denominador que concluyo de la lectura de los informes que estoy reseñando es que si bien todos los trabajos del futuro requerirán algún nivel de competencias digitales para su desempeño, también es cierto que es muy importante dotar a la población activa de las tradicionales habilidades de carácter cognitivo como la comprensión lectora, nociones de cálculo aritmético y comunicación en lenguas extranjeras. Es con aquellas habilidades como base, junto a la dotación de conocimientos de carácter social y humanístico, como también se generan competencias de carácter no cognitivo muy apreciadas por lo que se ve por el sector productivo, como el desarrollo del pensamiento crítico, la capacidad analítica, la creatividad, habilidades de trabajo en equipo.

De ahí que también esté de acuerdo con algunos postulados como el de la AMB-Cerdà en que los centros educativos y formativos trabajen a fondo la orientación de los futuros profesionales de forma que dejen al margen la dicotomía Humanidades-Ciencias. Ahora bien, añado que la finalización de esa distinción no solo seria para dar cumplimiento a los requerimientos empresariales, sino al propio desarrollo de la persona como tal. Uno de los aspectos que más noto a faltar en estos informes sobre el futuro del trabajo es la cuestión del aprendizaje por motivos de enriquecimiento personal, de satisfacción del propio desarrollo de la personalidad.

Además, en el informe de la AMB-Cerdà se apuesta porqué la enseñanza cambie su metodología de aprendizaje, menos centradas en conocimientos teóricos, cuando en mi opinión, la traslación de conocimientos teóricos, de instrumentos abstractos para el conocimiento del alumnado, son esenciales justamente para llevar a cabo algunas de las habilidades a las que tanto aprecio parecen tener ahora las empresas, como son la resolución de problemas o la creatividad.

B) EL FUTURO DEL TRABAJO POR LO QUE HACE A LAS RELACIONES LABORALES

En este apartado del Informe, se parte de las transformaciones del trabajo en estas últimas décadas, que han llevado a un aumento de los empleos atípicos, particularmente del empleo temporal y del trabajo a tiempo parcial. Estos a su vez, se están caracterizando en la actualidad por la involuntariedad para realizarlos de quienes los llevan a cabo, o su incidencia en partes de la población como las mujeres, los jóvenes, las personas con menor nivel educativo o los inmigrantes, reflejo de las mayores dificultades que tienen para acceder y permanecer en el mercado de trabajo.

A ello se suma el deterioro de localidad de numerosos empleos, que, según el Informe, debe contextualizarse en tendencias ocupacionales como la polarización de los empleos, un cambio en la estructura ocupacional de muchos países que es de largo plazo y que se relaciona a su vez con la globalización productiva (cadenas globales de valor/suministro) y con la intensidad tecnológica en la producción de bienes y servicios.

El Informe del CES señala que para abordar el futuro de las relaciones laborales resultan fundamentales tener en cuenta por una parte los cambios en la organización empresarial y la gestión de empresas, principalmente derivadas de la automatización, la conectividad y la innovación que se derive.

En este marco, conviene señalar que el documento de la AMB-Cerdà, advierte que las nuevas tecnologías requerirán no solo una producción más flexible, sino también una mayor flexibilidad laboral, y añade que los trabajadores se moverán entre los contratos a tiempo parcial y la plena dedicación. El documento dice que “la flexibilidad ofrece oportunidades para los que más la valoran, con una mayor auto-determinación en relación al trabajo, nuevas soluciones de conciliación con la vida familiar o una disminución de la cultura presencial”. A mi entender, considero que las tecnologías por si solas no deben requerir más flexibilidad laboral: es cierto que están suponiendo un replanteamiento de la prestación de trabajo en términos de localización física y horas empleadas téngase en cuenta la fórmula de que las tecnologías implican “trabajar en cualquier lugar, a cualquier hora”),pero ello no puede suponer quebrar las tradicionales figuras jurídicas de la jornada laboral o del centro de trabajo en el que se presta el trabajo (a salvo de que se decidan fórmulas como el teletrabajo). La normativa laboral no ha de modificar esas instituciones, pero si introducir límites adaptados a los nuevos cambios tecnológicos, sobre todo para garantizar valores como la salud laboral o la conciliación de la vida laboral y familiar.

Por la banda de los trabajadores, la generalización de las nuevas tecnologías con su afectación a sus condiciones de trabajo y al respeto a sus derechos fundamentales. Por otra parte, como aspectos a considerar tanto para empresarios como para trabajadores, el Informe enfatiza los desafíos que emergerán de un panorama de trabajo caracterizado por la diversidad de sus componentes, incluyendo una mayor proporción de población laboral de edad. En consecuencia, el Informe señala la necesidad de que cobren más importancia las políticas de diversidad en el trabajo y de fomento de igualdad de oportunidades.

Frente a los anteriores retos, el Informe apela al cumplimiento de las normativa internacionales y europeas, dedicando una mención especial al Pilar Europeo de Derechos Sociales que recoge como uno de sus principios (el 5.d sobre empleo seguro y adaptable),que “Deberán evitarse las relaciones laborales que den lugar a unas condiciones de trabajo precarias, en particular prohibiendo la utilización abusiva de contratos atípicos”.

También apuesta el Informe por enfatizar el papel del diálogo social y la negociación colectiva, no sin antes avisar que los interlocutores sociales se verán debilitados ante los cambios del mercado de trabajo. En todo caso, el CES hace hincapié en la importancia de la negociación colectiva y concluye que:

“Sería conveniente que ésta continuara impulsando medidas en relación con una serie de aspectos, entre otros: la orientación de la formación en las empresas hacia los nuevos requerimientos y capacidades derivados de la economía digital, favoreciendo la adaptación de los trabajadores; el tiempo de trabajo y el desempeño de la prestación en los nuevos entornos laborales marcados por la digitalización y las innovaciones tecnológicas; favorecer que la conciliación entre vida laboral y personal que pueden permitir las nuevas formas de trabajo se utilicen de manera equilibrada entre hombres y mujeres; reforzar la vigilancia de la salud laboral, en particular ante el surgimiento de nuevos riesgos como los derivados de la sobreexposición tecnológica; impulsar medidas de gestión de la diversidad en el trabajo y de adaptación de los nuevos entornos laborales a las condiciones de edad y de salud de los trabajadores; favorecer que las nuevas formas de gestión del trabajo y de las relaciones laborales que permiten las últimas tecnologías (redes sociales, internet de las cosas, inteligencia artificial),que pueden afectar al ejercicio de derechos fundamentales de los trabajadores, se llevan a cabo de forma negociada, equilibrada y transparente”.

Además de ello, partiendo de la realidad compleja del trabajo, en el que coexistirá trabajo estándar con el trabajo atípico, las nuevas formas de trabajo (ocasional, o a demanda),sin olvidar las formas de trabajo informal, el informe considera necesario:

“recordar el valor del Derecho del trabajo como instrumento equilibrador en las relaciones laborales. Además, debe ofrecer respuestas a las nuevas realidades de empleo, proporcionando una vertebración jurídica de los bienes, los derechos y las obligaciones en presencia”.

El Derecho del Trabajo y el sistema de protección social deben ser llamados a cubrir las nuevas fórmulas de trabajo atípico, ocasional o a demanda, para velar por unos mínimos derechos del trabajador y su necesidad de cobertura de ingresos, ahora bien, la sociedad tampoco debiera permitir los abusos que las nuevas formas de trabajo pueden suponer.

C) SOBRE LA COHESIÓN SOCIAL

En el Informe se advierte que la debilidad de los mercados de trabajo, con bajas tasas de creación de empleo, elevado desempleo de larga duración, débil crecimiento de los salarios y aumento de la segmentación laboral, llevan a un aumento de la desigualdad económica. No sólo eso, sino que aquellas situaciones minan la capacidad de cobertura de los sistemas de protección social, ya que cada vez tienen más difícil garantizar la protección a riesgos sociales vinculados al desempleo juvenil y de larga duración, el aumento del empleo atípico o las nuevas formas de autoempleo.

Para hacer frente a estos problemas, el Informe realiza varias propuestas en materia de protección por desempleo y seguridad de ingresos, por ejemplo, recuerda que se podría pasar de un enfoque de aseguramiento del riesgo de desempleo a la creación de un “seguro de empleo”, o también a la posibilidad de establecer sistemas de renta básica universal como instrumento para garantizar la seguridad de ingresos.

D) LA GOBERNANZA DEL CAMBIO.

El Informe del CES empieza por advertir que ante los cambios a los que se enfrenta el trabajo a nivel global, es conveniente contar “con un marco normativo mundial”, que abarque lagunas no cubiertas actualmente como puede ser la economía digital, pero también que establezca claramente unas condiciones de competencia equitativas y frene conductas desleales en los mercados.

Dicho ello, centrándose en las políticas públicas a llevar a cabo en España, el Informe señala que deben desarrollarse en tres ámbitos distintos pero a su vez complementarios:  en primer lugar, en el ámbito de la política económica para crear un marco que promueva un crecimiento sostenible e inclusivo con creación de empleo de calidad; en segundo lugar, el ámbito de la política de empleo, tanto las de carácter más coyuntural que tratan de responder al impacto a corto plazo en los mercados de trabajo, como aquéllas orientadas a promover la adaptación al cambio (empleabilidad) y favorecer la permanencia en el mercado laboral o la inserción en el caso de los trabajadores desempleados; y como tercer ámbito, el de las políticas de redistribución, que tratan de compensar el impacto negativo que estos cambios puedan producir, y que ya se han abordado en un apartado previo en relación con los retos para la cohesión social.

A juicio del CES, los tres ámbitos deben estar interrelacionados y vinculados, por ejemple entre la política macroeconómica y las políticas sectoriales del mercado de trabajo. Uno de los vértices en los que deberían encontrarse es en el impulso a las políticas de I+D+i, particularmente a gravés de fórmulas de cooperación entre empresas, universidades y centros de investigación y articulando mecanismos que favorezcan la transferencia y difusión de conocimientos y tecnología desde el ámbito científico al mundo empresarial.

E) POLÍTICAS DE EMPLEABILIDAD

El Informe del CES apuesta por realizar políticas de “adaptación” a medio y largo plazo, es decir, arbitrar medidas que gestionen los cambios que se están ya produciendo y adaptarse a ellos, particularmente para evitar que el desempleo de larga duración se convierta en estructural.

Para conseguirlo, dice el CES que la clave está en ajustar la oferta con la demanda de trabajo: en ese sentido, su informe advierte que debería mejorarse la empleabilidad de los trabajadores, particularmente con la puesta en marcha de mecanismos de potenciación de las competencias de la población, la activación de la población económicamente inactiva y la dotación de acciones de formación a lo largo de la vida.

El sistema educativo y formativo resulta esencial en este esquema: el Informe le exige dotar a la población de “las competencias y habilidades que actualmente demanda el sistema productivo”, que serían: la capacidad de pensamiento y razonamiento abstracto y aplicado, la inquietud humanística, la curiosidad intelectual en sentido amplio, y la disposición mental abierta al cambio y la complejidad, en resumen, un conjunto de actitudes y aptitudes, más allá del conocimiento cognitivo, “que fomenten una actitud de aprendizaje permanente y de aprender a aprender”.

Junto a ello, el Informe advierte que en una sociedad cada vez más digital y tecnológica, se deben impulsar nuevas formas de aprendizaje que combinen las competencias básicas y genéricas con otras competencias digitales y personales. Entre otras líneas de actuación, se aportan cuestiones como el desarrollo de nuevos ciclos y cualificaciones, potenciar el atractivo de la formación voluntaria, impulsar la formación continua a lo largo de la vida, impulsar herramientas tecnológicas que permitan una mayor difusión del conocimiento y la diversión de las oportunidades formativas, y fortalecer las habilidades STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas).

Por lo que se refiere a los servicios públicos de empleo, el Informe señala que estos deben centrarse en los colectivos que tienen mayores dificultades para acceder o mantenerse en el empleo, en particular los jóvenes y los parados de larga duración. Para el CES, las principales actuaciones que deben dirigírseles se han de basar en la orientación, el asesoramiento y la formación. En este marco, los servicios públicos deberían profundizar en las herramientas de evaluación del perfil de los solicitantes de empleo (el “perfilado“),que pueden ayudar a identificar los grupos con mayor riesgo de desempleo como determinados colectivos de mujeres, los jóvenes con menor nivel de formación, los parados de larga duración o los mayores, de manera que reciban un apoyo más específico e intensivo, a través de un diagnóstico personalizado y una formación adecuada.

Espero que esta entrada haya sido de vuestro interés!

 
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